3° Jornadas Nacionales de Comunicación y Marketing 2.0

23/05/2013

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Se realizarán en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires las

3° Jornadas Nacionales de Comunicación y Marketing 2.0

 

Organizadas por Robin Laight -Jornadas y Eventos- se llevarán a cabo los días 6 y 7 de junio en el Centro Cultural Borges.

Buenos Aires, abril de 2013.- Bajo el lema “Redes Sociales-Social Media-Entorno Digital”, el jueves 6 (de 9 a 17:30 horas) y viernes 7 de junio (de 9 a 17:.30 horas) de 2013, tendrán lugar las 3º Jornadas Nacionales de Comunicación y Marketing 2.0, en el Centro Cultural Borges, Galerías Pacífico, Sala Astor Piazzolla, Viamonte 525, 2º piso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

Están dirigidas a profesionales y todas aquellas personas vinculadas al marketing, comunicación, relaciones públicas, publicidad, redes sociales; del sector privado, público y sin fines de lucro; instituciones académicas, empresas, organismos gubernamentales y políticos, consultores, profesionales independientes, emprendedores, fundaciones, asociaciones, cámaras y federaciones. Tienen como objetivo capacitarse y perfeccionarse en el uso de las nuevas técnicas y herramientas de la Comunicación y el Marketing 2.0 e intercambiar experiencias con profesionales del sector.

Temario de las Jornadas

Durante las jornadas se abordarán las siguientes temáticas: Pasos para desarrollar un Plan de Marketing en Redes Sociales; Cómo generar contenidos de valor para las Redes Sociales; Reputación Online y Redes Sociales. Cómo controlar los mensajes negativos; Social Selling. Las Redes Sociales como herramientas de venta; Marketing Online: Google Adwords y Analytics; Cómo responder mejor los e-mails de potenciales y actuales clientes; Manejo de crisis en Redes Sociales y Medios Digitales; Marketing y Publicidad en Facebook; Cómo aprovechar Twitter al máximo; Inbound Marketing o Marketing de Atracción; Performance Marketing: el arte de mejorar los procesos de conversión; Responsabilidad Social Empresaria 2.0: un desafío, una oportunidad y un valor agregado; Community Management. Administradores de los Medios Sociales; y Análisis y Monitoreo de las Redes Sociales.

Valor de la inscripción $1200.

Valor por inscripción temprana individual $1000 (hasta el 30/05/2013).

Valor por inscripción temprana por grupo $900 (Mínimo 3 inscriptos. Válido hasta el 30/05/2013). Valor para asistentes del exterior US$200.

Valor para Estudiantes $500.

Se otorgan certificados de asistencia.

Para mayor información ingresar en www.robinlaight.com.ar/jornadas

Informes e inscripciones (54-11) 4953-8717 jornadas@robinlaight.com.ar

CONTACTO DE PRENSA

Ignacio Medina: (011) 15-3156-0668

comunicandoprensa@gmail.com


Baja aprobación de Cristina Fernández en 2013

14/05/2013

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Fuente: noticias.starmedia.com

“La imagen de la presidenta Cristina Fernández y la valoración de su gestión sufrieron un deterioro tras las denuncias de supuesto lavado de dinero en Argentina.”

Un sondeo de la consultora Management & Fit realizado entre el 15 y 26 de abril al que tuvo acceso The Associated Press señaló que 59,6% de los encuestados desaprueba la gestión de la mandataria, 29,3% la aprueba y 11,1% no sabe o no contesta. Cuando fue reelegida en octubre de 2011, la administración de Cristina Fernández gozaba de 64% de aprobación y 29,4% de desaprobación.

El sondeo, que comprendió a 2.000 encuestados y posee un margen de error de 2,3%, fue realizado los días inmediatamente posteriores a la emisión el 14 de abril de una investigación del programa Periodismo Para Todos, de Jorge Lanata, en Canal 13. El informe denunció el supuesto envío irregular de sumas millonarias a presuntas cuentas en Suiza por el empresario Lázaro Báez y la aparente connivencia de su amigo, el ex presidente Kirchner, con esas prácticas.

La investigación periodística derivó en una causa judicial en la que Báez y varios financistas fueron imputados por un fiscal delavado de dinero. El empresario, ligado a numerosas obras públicas en la provincia de Santa Cruz -donde Kirchner fue gobernador en los años noventa- también es cercano a la presidenta y a sus familiares.

La encuesta señala que desde febrero de 2012 la valoración de la gestión presidencial comenzó a deteriorarse progresivamente hasta llegar a un 63,8% de desaprobación en diciembre. En los primeros meses de 2013 ese porcentaje negativo había empezado a disminuir, para situarse en marzo en 56,8%. Tras la emisión del programa de Lanata, uno de los periodistas más críticos con el gobierno, la tendencia se revirtió y la gestión de la presidenta pasó a recibir 59,6% de desaprobación.

El mismo estudio indicó que del 75,9% de las personas que vieron o escucharon hablar del informe periodístico, 53% consideró verdadera la investigación, mientras que 25,7% afirmó que es parcialmente verdadera y 11,5% dijo que no lo es. Un 9,8% no contestó o dijo no saber.

En tanto, una encuesta de Ipsos-Mora y Araujo realizada entre el 9 y el 22 de abril detectó que Fernández perdió casi diez puntos porcentuales de imagen positiva a raíz de la difusión de la investigación periodística. El sondeo abarcó a 1.000 personas de varias de las principales ciudades argentinas y tiene un error de muestra de 3,09%.

La medición de la encuestadora se inició los días antes de la emisión del informe periodístico. Fernández tenía entonces una imagen positiva de 57% y una negativa de 40%, mientras que 3% de las personas no se pronunciaba al respecto. Después de las denuncias periodísticas, la presidenta pasó a ser valorada positivamente por 48% de los encuestados y negativamente por 49%.

El análisis final de abril mostró que la imagen positiva de la presidenta subió a 50%, dos puntos por encima de la de marzo y seis de la de octubre. Pero el mismo estudio indicó que la imagen favorable proyectada antes del programa era de 57% y después del informe es de 48%.

Las denuncias también impactaron en la preocupación de la gente sobre la corrupción. Los consultados consideraron como los tres principales problemas la inseguridad, la inflación y el desempleo, en ese orden. La corrupción, que recibía 4% de atención antes de la difusión del programa periodístico, subió a 14% tras su divulgación.

En mayo de 2008, tres encuestas de sendas consultoras daban a Cristina Fernández una imagen positiva de entre 25,5% y 37%, en lo que se considera el peor momento de su gestión y cuando la mandataria sufría las consecuencias de su enfrentamiento con el sector rural, que se oponía a un plan oficialista de suba de los impuestos a las exportaciones de la soja.

Báez negó haber lavado dinero mientras que el gobierno ha señalado que las acusaciones fueron “armadas mediáticamente” con el objetivo de ensuciar la figura de Kirchner.

En octubre habrá elecciones legislativas, unos comicios clave para el partido oficialista que aspira a retener el control de las dos cámaras y para Fernández de cara a lo que le resta de mandato, que finalizará en diciembre de 2015.

En sucesivos programas desde la emisión del primero el 14 de abril, Lanata mostró documentos que probarían la creación de empresas en paraísos fiscales por Báez y uno de sus hijos -también imputado- y las supuestas ventajas de las que se habría beneficiado el empresario como contratista de obras públicas en Santa Cruz.

El fiscal Guillermo Marijuán recibió amenazas de muerte contra él y sus familiares días después de imputar a Báez en la causa que está a cargo del juez federal Sebastián Cassanello. La procuradora general, Alejandra Gils Carbó, pidió custodia para el funcionario.

Hace dos días, Lanata sumó las declaraciones de Miriam Quiroga, una ex secretaria de Kirchner que, entre otras cosas, denunció que durante la su presidencia (2003-2007) había visto bolsos de dinero en la casa de gobierno y en la residencia presidencial que habrían sido usados por funcionarios para pagar sobornos. Quiroga fue despedida poco tiempo después de la muerte de Kirchner, en octubre de 2010. El lunes, Fernández se refirió en un acto oficial a las denuncias periodísticas al señalar que “cada vez que hay elecciones pasa algo, la economía por un lado o los escándalos”.


9 tendencias de comunicación política online

21/03/2013

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Por Xavier Peytibi

vía Instituto de Comunicación Política

En una charla que sostuvo el consultor Xavier Peytibi con activistas online de Esquerra Republicana, habló sobre nuevas tendencias en comunicación política online, junto a Pau Canaleta, Albert Medrán y Saül Gordillo. Antes, habían hablado Ernest Benach y Genís Roca.

Realizó un resumen donde intentó aportar las que en su opinión son las tendencias en la comunicación política online en la actualidad:
1. Engagement. No importa tanto el número de seguidores (que también), como el número de los seguidores que difunden los contenidos del partido o del candidato. Ese engagement o compromiso se consigue creando un clima de confianza, a través del diálogo; pero sobre todo a través de los buenos contenidos: innovadores, divertidos, creativos y originales.

2. Contenidos. Importancia de la imagen para ser compartida, mejor que una frase en redes sociales. También del vídeo (emocional, con relato, creativo…) y de las infografías, que muestran rápidamente un mensaje.

3. Crowdsourcing. Estar atento a las ideas y a la creatividad de los activistas, para ser usados por el propio partido. Los activistas no deben de ser solo un ejército de retuitadores (aunque sea necesario también), hay que tenerlos en cuenta y aprovechar su talento y creatividad.

4. Campaña permanente. A menudo, cuando se termina una campaña los partidos se olvidan de los activistas. No hay que hacerlo, hay que seguir hablando con ellos, pidiéndoles acciones, mantenerlos unidos y en una comunidad afín. Algunos ejemplos.

5. Actividades. Cualquier simpatizante de un partido debe poder saber rápidamente qué está haciendo el partido en el territorio, y que puede hacer para ayudar. Es una forma rápida de conseguir aglutinar a los activistas actuales y de lograr nuevos voluntarios. En mi exposición hablé de la campaña a las primarias de la alcaldía de Los Ángeles de Eric Garcetti.

6. Implicación. Los activistas deben sentirse escuchados y ser importantes en cualquier campaña, y hay buenos ejemplos de qué pueden hacer por el partido.

7. Visibilidad en la calle. Se pueden organizar online, pero la visibilidad debe ser también en la calle. Cara a cara con los ciudadanos y cara a cara entre los propios activistas, para que refuercen su sentimiento de comunidad. Mostrar itinerarios de campaña o acciones específicas es una buena opción.

8. Gamificación. A través de hacer cosas divertidas, interesantes y/o competitivas se obtiene más participación, y se da a conocer mejor el mensaje del partido. Un buen ejemplo es el de la campaña del Green Party de Nueva Zelanda, con una web para que cualquiera pudiera subir una foto de su lugar favorito del país (recordando la idea del partido de luchar a favor del patrimonio. Otro ejemplo es puntuar a los activistas y mostrarlos en un ranking, con premios para los que más participen o difundan los contenidos del partido.

9. Segmentación. La búsqueda de datos para segmentar mejor es una constante en la actualidad, y debe ser uno de los objetivos del partido. Además, el activismo tiende a ser lo más local posible, con vecinos intentando convencer a otros vecinos, con la capacidad de entender sus problemas.
En resumen, no se trata de conseguir un gran ejército de activistas que actúen al unísono replicando en sus redes contenidos o argumentario del partido (o al menos, no siempre). Se trata de dotarles de armas para que actúen también por su cuenta, que consigan mejorar las realciones y las alianzas, creando un boca-oreja sobre sus propuestas, que sean creativos y se sientan escuchados y útiles para el partido.

Tendencias en Comunicación Política y las Campañas Electorales en América Latina según Ismael Crespo

07/02/2013

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Fuente: maspoderlocal.com por Pablo Mieres

Tendencia 1. Los partidos han cedido espacio en la competición política a los líderes

El candidato se ha convertido en un factor decisivo de voto. El modelo de hacer política “presidencialista”, que se impone incluso en los regímenes parlamentarios, sumado a la debilidad de los partidos políticos y al declive de las lealtades e identificaciones partidistas de la ciudadanía, conjuran a favor de una personificación cada vez más notable de las prácticas de personificación de las campañas. Esto es más evidente en las campañas por la re-elección, donde el partido anula su presencia en favor del presidente saliente y candidato a una nueva nominación. El candidato genera su propia marca, y ésta, en muchas ocasiones, le identifica a él por encima de la del partido, e incluso en otras anula por completo la marca del partido. Si hace cuarenta años no podíamos entender una campaña sin partidos, como sigue sucediendo en Europa, hoy en América Latina no comprenderíamos una campaña sin un candidato-marca.

Tendencia 2. El relato se ha convertido en el eje de la comunicación.

Las lecciones aprendidas sobre la construcción de un eje temático que domine la campaña y marque sus tiempos para la entrada de los asuntos de interés en la arena de competición ya no son elevantes hoy en día. El relato asume el papel no sólo de eje temático, sino también discursivo, y su construcción es muy anterior al tiempo electoral. Cuando éste llega, el relato debe estar ya instalado, y pasa de ser parte de la comunicación de gobierno, o en menor medida de oposición, a ser elemento central de la estrategia de campaña. Estos relatos, además, tienen dueño, un protagonista que enlaza con una figura mítica, una idea-fuerza, un valor o una creencia, encarnado, en un proceso histórico, en un líder-candidato. El relato le suma al líder lo que a éste antiguamente le sumaba la defensa de ideas, temas, políticas o valores.

Tendencia 3. Las propuestas se fragmentan.

La famosa regla derivada del mundo del marketing comercial o empresarial denominada “propuesta única de ventas” no se acomoda a las características de las campañas postmodernas en América Latina. Las imágenes, los eslóganes, las frases e ideas, los discursos, se fragmentan. Una campaña tiene tantas imágenes como públicos prodestinatarios, paradestinatarios y contradestinatarios tenga identificados el partido y/o candidato. Las campañas son más largas ahora que antes, incluso legalmente muchos países han ampliado el periodo de campaña, y eso determina que las “ventas” no se acomoden bien a una sola idea. Hay margen, en el marco del relato, a determinar distintos beneficios de la propuesta, y también distintos perjuicios de las propuestas contrarias. La voracidad de los medios, en especial los audiovisuales, y la presencia de las redes sociales, reclaman una multiplicidad de imágenes e ideas que fragmenta la propuesta única, y aunque se mantenga un eje redominante, se multiplican las imágenes y los contenidos diferenciados y diferenciadores.

Tendencia 4. Las campañas se tornan míticas.

Desde la perspectiva de la teoría liberal democrática, las elecciones, y en su seno las campañas electorales, además de cumplir con la legitimación del sistema político, tienen como objetivo la eterminación de aquél o aquellos que van a ocupar puestos de representación política o funciones ejecutivas. Sin embargo, en las más recientes campañas presidenciales en América Latina, lo que se ha puesto en juego no es un cambio del titular del poder, o la continuidad del mismo, sino la lucha entre el bien y el mal, entre el progreso y el desastre, entre la estabilidad o la guerra. Si el candidato es derrotado no se termina con un tipo de políticas, sino que se conjura un proceso histórico, se terminan años de estabilidad, se deja al poder en manos de oligopolios y potencias extranjeras, o se  generan las condiciones para un golpe de estado o una guerra civil. Todo es mítico, el resultado de cada elección se expone como el fin de los tiempos, con la derrota de un líder se derrota al pueblo, se cambia el curso de la historia o se fracasa en la construcción del estado nacional. Esto provoca unas campañas que son más plebiscitos que elecciones, y en las cuales la lucha por las políticas concretas da paso a una lucha por el futuro, con gran angustia, por otra parte, para los ciudadanos, espectadores de la gran tragedia en que se convierte la arena de competición.

Tendencia 5. Los atributos del candidato y el relato se imponen a los temas.

Aunque los temas siguen presentes en la discusión electoral, y lo hacen de manera dicotómica, en contraste con los casos europeos, donde los blancos y negros han dejado paso hace ya mucho tiempo, a una más que amplia escala de grises, los atributos percibidos en el candidato y la preminencia del relato, son los ejes básicos de la disputa electoral. Los atributos o cualidades del candidato, tanto lo qué es como más aun lo que quiere que los ciudadanos perciban qué es; el factor de diferenciación con el resto de competidores, eso que lo hará único, que será el valor para recibir los afectos (y los votos) y, por último, el proyecto de gobierno, las construcción de la agenda temática de la campaña y de las soluciones a los problemas (de los ciudadanos) que se plantean en la misma, son las piezas clave de la gran arquitectura de imagen que significa hoy una campaña moderna.

Tendencia 6. La televisión sigue siendo fundamental.

Aunque la irrupción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, y más recientemente la aparición de las redes sociales, están cambiando el perfil de la comunicación de campaña, hoy sigue siendo fundamental la transmisión que de la misma realiza la televisión. La capacidad de comunicar los atributos y cualidades de un candidato está en manos de los medios de comunicación y en especial de la televisión. A los candidatos se les impone la construcción de un liderazgo de la visibilidad. Sin éste, es imposible hoy en día posicionarse con garantías de éxito en la arena política y menos aún construir con eficacia un relato multimedial que pueda llegar al conjunto de las audiencias, que es la forma postmoderna en la que hoy los políticos se dirigen a sus públicos. Internet y las redes sociales han venido para quedarse, pero aún hoy en día la televisión marca la diferencia en términos de penetración y memorización para los ciudadanos ante una campaña.

Tendencia 7. El acto público es la correa de transmisión.

Que los candidatos deben sí o sí estar en los medios a diario para consolidar su liderazgo, para reforzar su imagen, para mantener o conquistar apoyos, para difundir su visión, para contrarrestar los mensajes de los stakeholders, etcétera, parece casi obvio. Pero esto no implica tener contacto directo con los medios. Si la evolución de la comunicación ha hecho que los medios se hayan convertido en la fuente casi exclusiva de difusión de la imagen, también ha facilitado que el canal de llegada a los medios se haya diversificado. El acto público se ha convertido en una versión superadora de la manifestación pública tradicional. Concebido como una acción comunicativa que reúne los aspectos rituales y míticos de la política, el acto público se revela como la estrategia más eficaz para orientar
la interacción simbólica entre el candidato y sus seguidores. El acto público, basado principalmente en elementos persuasivos y emotivos, se adecúa mejor que muchas otras estrategias a la sociedad el espectáculo, del simulacro y de la vídeopolítica.

Tendencia 8. Los targets se transversalizan y adoptan esquemas dicotómicos.

De manera clásica y ante la disyuntiva de seleccionar cuáles son los segmentos de electores susceptibles de ser influidos por la comunicación persuasiva de una propuesta política, la sociedad era dividida en clases sociales, grupos etarios, género, lugares de residencia, identificaciones partidistas latentes, etcétera. De una forma menos sofisticada, los públicos objetivo eran ricos, clases medias o pobres, vivían en grandes ciudades, en áreas urbanas periféricas o en el campo, eran jóvenes, de mediana edad o ancianos, etcétera. Hoy en día estas clasificaciones poco aportan para definir los destinatarios del mensaje. La excesiva fragmentación de los ciudadanos-electores ha dado paso a una dicotomía excluyente, ricos o pobres, jóvenes o viejos, propietarios o trabajadores, etcétera, en consonancia con los marcos dicotómicos asociados al relato, buenos o malos, favorecedores del proceso de construcción nacional o siervos de los interés de los grupos de poder, fieles a los ideales de la revolución o amigos del imperialismo yanqui. Estos grupos de héroes y villanos se corresponden con targets muy definidos, más simples y más dicotómicos. La selección de los mismos se guía más por criterios de afinidades políticas o caracteres socio políticos, que por brechas etarias, socio económicas o geográficas.

Tendencia 9. El relato genera confrontación, antagonismo y exclusión.

Al contrario de las enseñanzas de las teorías democráticas liberales y republicanas se impone en América Latina una forma de hacer política, y que deriva en una manera de afrontar los escenarios de competición, que privilegia la confrontación, el antagonismo y la exclusión. El competidor se convierte en enemigo, y al enemigo no sólo se lo derrota, sino que además se lo humilla. Este relato tiene como contenedor comunicacional preferente al discurso. Éste ha sido un recurso básico durante la última década en las campañas latinoamericanas, en especial, aunque no de manera exclusiva, en las realizadas por la izquierda, y que las ha diferenciado de las campañas europeas de principios de este siglo, más orientadas a mostrar la capacidad de sus líderes para afrontar las situaciones contingentes. Además en América Latina se ha privilegiado los discursos que fomentan la construcción del adversario y son de carácter excluyente, frente a las operaciones discursivas con una impronta de menor confrontación, aquellas elaboradas como propositivas, contables e incluyentes.


Líder se busca para conquistar votos sin dueño

27/12/2012

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Cuando leí este artículo de el Diario LA NACION publicado el 18/11/2012, estaba convencido que debía dejar pasar un poco el tiempo para que pueda apreciarse los conceptos y la rica información que posee.

Es por ello que recién posteo este artículo “viejo” pero que el realidad son las inquietudes actuales y que quién sepa resolverlas, serán claves para los comicios del 2013.

Fuente: LA NACION por Raquel San Martin

Cristina no. ¿Me decís quién?” Escrita en hoja oficio, impresa en la computadora hogareña, captada por una foto de la multitud que avanzaba por Diagonal Norte el 8-N, la pregunta, entre la provocación y el desamparo, está hecha para señalar un vacío. O, peor aún, un conjunto de opciones que no convencen ni inspiran confianza, que ya desilusionaron, que no invitan a acompañar hacia ninguna utopía, que entusiasman por un ratito o que no resisten el archivo de la memoria corta.

Para la oposición -sospechada de no representarse más que a sí misma, de dejar terreno vacante y de ceder la iniciativa política al Gobierno-, las campanas de los dos cacerolazos recientes no sólo doblaron para señalarle el descontento de la gente. También fueron señal de una  oportunidad: finalmente, quienes salieron a mostrar su rechazo al Gobierno y a la política, aun descreídos, son también votos sin dueño, voluntades huérfanas de líderes.

La misión, si la oposición decide aceptarla, implicará remontar un malestar ciudadano de proporciones históricas. El 70,4% de los argentinos desaprueba la labor de los opositores, los hayan votado o no, y, cuando se les pregunta quién es el principal contendiente para la presidenta Cristina Kirchner, casi siete de cada diez no pueden dar un nombre: el 33,2% dice que no hay ninguno y el 32,7% que no sabe, todo esto según un monitoreo de 2100 casos en todo el país realizado a fines de octubre por la consultora Management & Fit.

En otro sondeo de la misma firma, en los días siguientes al 8-N entre 1000 personas, caceroleros y no, el 21,3% dijo que la oposición debería escuchar los reclamos del cacerolazo, y el 23,2% piensa que ambos, oficialismo y bando contrario, deberían hacerlo. ¿Qué tendría que hacer la oposición para transformar ese escepticismo en votos en las urnas de 2013 y 2015?

Varios reconocidos consultores y analistas políticos construyeron para La Nacion el retrato de una oposición con posibilidades de sumar adhesiones: líderes que sometan sus aspiraciones personales a alianzas programáticas; con fortaleza, decisión y mirada positiva hacia el futuro, pero no agresivos ni descalificadores; realistas para hacer promesas; que prioricen la solución concreta de problemas a la ideología, y que, además, estén dispuestos a dar pelea contra un oficialismo que monopoliza recursos e iniciativa política, figuras de recambio y lazos en el interior del país. Este retrato se puede resumir en diez desafíos que son, a la vez, una radiografía de muchas de las carencias del campo opositor.

Construir un “contrarrelato”

Al relato del Gobierno sólo se le puede imponer otro que, además, debería ser exactamente su revés, en contenidos y en estilo. “Un líder opositor tiene que poner en evidencia todas las contradicciones del relato kirchnerista, como el enriquecimiento de los funcionarios, los índices reales de pobreza, el capitalismo de amigos, la gestión del transporte público o las corrupciones varias, y explicar por qué se opone a cada cosa”, apunta Orlando D’Adamo, profesor de psicología política en la Universidad de Belgrano y la UBA. “El nuevo relato tiene que pasar por mostrar que hay otra forma de comunicar, que es uno de los reclamos centrales de la gente”.

“No debe tener un discurso soberbio, tiene que hablar sin gritar, sin llorar, sin evocar próceres. No dar lecciones de nada, sino explicar cómo va a solucionar los problemas”, coincide y ejemplifica Sergio Berensztein, director de Poliarquía.

Desarrollar un estilo de liderazgo firme, pero moderado

De la mano de ese relato alternativo que la sociedad parece demandar, el modo de hablar y conducirse también debería ser “el contrapunto exacto del estilo presidencial”, como apunta D’Adamo. Y describe: “Debería encarnar la antítesis de los modos prepotentes, soberbios y arrogantes. Tener ironía y también humor. Sin agresividad, pero con fortaleza; ser capaz de enojarse pero no de descalificar. Determinado y conciliador, pero no débil, que transmita decisión y voluntad, pero no rigidez. Que responda a todo, pero nunca desde la violencia, sí desde la sensatez”. Un equilibrio complicado: “Tiene que ser visto como un encarnizado opositor, pero como un futuro gobernante tolerante”, sugiere.

Berensztein agrega otros condimentos en esa línea: “Está claro que la gente demanda un estilo de liderazgo distinto, que se haga cargo de los problemas, que muestre cómo resolver cuestiones con las restricciones que existen, y que no eche culpas”. Hacerse cargo del subterráneo en la ciudad, como acaba de anunciar Mauricio Macri, o mostrarse perpetuamente moderado, como Hermes Binner, va en esa línea, aunque las vacilaciones no ayudan y la tolerancia puede confundirse con tibieza, dicen los analistas.

Pocas consignas

Los eslóganes globales y poco controvertidos son los mejores para generar adhesión. Los propios caceroleros, en una iniciativa espontánea que el marketing político profesional recomienda, lo demostraron: “No a la re-reelección”, “Contra la inseguridad”, “Basta de megacorrupción”. La firma conjunta de legisladores opositores para garantizar el rechazo a una reforma constitucional, o el índice de inflación que mensualmente se presenta desde el Congreso parecen iniciativas acertadas. Que sean suficientes es otra cuestión.

“La oposición debería salir del encierro de los grupos políticos y abrirse más a la ciudadanía. Elegir unos pocos temas, de alto impacto según las demandas sociales y, sobre todo, que demuestren que existen opciones políticas con visión del país”, afirma el sociólogo y analista político Manuel Mora y Araujo.

Algunos lo reducen todavía más: “La oposición tiene como tarea buscar una valencia, un caballito de batalla electoral que la distinga del oficialismo, con un alto nivel de aceptación social y que sintetice un esquema de propuestas sin explicitarlas”, sugiere Mario Riorda, consultor en temas de estrategia y comunicación política.

Menos ideología, más pragmatismo

Tras casi una década de épica presidencial, el discurso opositor debería ser principalmente pragmático: hablar de solucionar problemas concretos más que de ideologías. “Lo ideológico debería tener el mínimo lugar posible en el discurso opositor. La gente no está atada a ideologías y no cree en ellas. Un ciudadano puede decir, si le preguntan: ?soy esto, soy aquello’ y después votar por un candidato que es lo opuesto”, señala Mora y Araujo.

¿No se necesita, de todos modos, alguna idea de destino colectivo? ¿Puede el Metrobús, las bolsas reciclables, las bicisendas y los recitales al aire libre, todas iniciativas de Pro en la ciudad, dibujar una utopía hacia la cual marchar juntos? “La ideología es un factor inherente a la discursividad política. En la medida en que el debate público ideologizado sea percibido como necesario para obtener soluciones deseadas, la ideología será un buen predictor electoral”, dice Riorda. “Aunque cuando un tema afecta severamente a un grupo y la ideología no lo resuelve, ese tema puede ponerse por encima de ella, tanto como si la ideología discute exageradamente sobre temas que no son de interés general”, matiza.

Ser realista

O, en otras palabras, no prometer lo irrealizable. Sobre todo porque los ciudadanos argentinos tienen experiencia en ser desilusionados por dirigentes que olvidan lo que dijeron en las campañas. “En las elecciones legislativas de 2013 corremos el riesgo de que suceda lo mismo que en 2009, cuando la gente votó como si fueran elecciones presidenciales y se decepcionó después, porque los legisladores elegidos no podían hacer nada. No hay que crear demasiadas expectativas, porque la oposición no tiene opción de solucionar los reclamos en el corto plazo”, advierte la titular de la consulta Management & Fit, Mariel Fornoni. “En relación con las demandas puntuales del 8-N, sólo pueden comprometerse a no apoyar la reforma de la Constitución, porque decir otra cosa sólo generará insatisfacción”.

Pensar con cuidado una estrategia de alianzas

En el escenario político actual, ningún opositor puede aspirar a ser, él solo, un aglutinante de voluntades. Habrá, entonces, que hacer alianzas, pero con los cuidados del caso: los argentinos también saben de coaliciones fallidas en cuanto deben pasar la prueba de la gestión de gobierno o la actuación legislativa. “Lo más importante hoy es abandonar los vedettismos y las individualidades y construir alianzas creíbles y que puedan ser percibidas como sustentables en el tiempo”, dice Fornoni. “En las elecciones legislativas, estas alianzas deberían darse territorialmente, provincia por provincia, y mostrar vocación de construir.”

Para Riorda, en tanto, “los actores de la oposición deben ser lo suficientemente egoístas para entender que sus chances decrecen si sólo son un referente más de un colectivo abstracto llamado ?oposición’, pero también lo suficientemente tácticos para reconocer que, si no es en alianza con alguien, sus opciones de triunfo serán escasas”, apunta. “Las alianzas pueden ser de líderes y no de partidos. Eso sí: no hay espacio para grandes alianzas incoherentes de líderes incoherentes”.

“Hay que pensar en distintas alianzas de partidos. La oposición puede ganar si aprende de la fragilidad de los acuerdos personales”, dice el sociólogo e historiador Marcos Novaro.

Menos tragedia, más futuro

Señalar sólo el Apocalipsis no despierta adhesiones ni entusiasmos en las urnas, como tantas veces comprobó Elisa Carrió. “La oposición tiene que abandonar sus tesis más catastrofistas, ver las oportunidades que se abren para el país y cómo aprovecharlas. El kirchnerismo supo hacerlo después de 2009, cuando pudo representar el optimismo social. La oposición tiene que salir del enfoque centrado en la confrontación política para pasar a discutir políticas públicas”, sugiere Novaro.

En ese sentido, un líder opositor debería poder rescatar los aspectos positivos de la década kirchnerista y hacer hincapié en aquellas políticas en las que no se dará marcha atrás -ciertos subsidios, las políticas de Derechos Humanos, de investigación científica, de inclusión real-. “Hay que pensar una visión estratégica de largo plazo y comunicarla en forma entendible. Hay que presentar una agenda compleja, decir que vamos a converger con los países que lo hicieron, y que hay problemas pero también soluciones”, dice Berensztein.

Usar las redes sociales

En las convocatorias del 13-S y del 8-N emergió una nueva herramienta política en el escenario: las redes sociales como canal de movilización poderoso aunque atado al acceso y uso que hay en los grandes centros urbanos. Aún así, “no hay que perder ese puente que ya está tendido y hacer una campaña fuerte ahí, sobre todo dirigida al votante joven. Estará circunscripta a las ciudades, pero al menos garantiza la llegada en ellos”, apunta D’Adamo.

Aprender de los errores

Humildad y autocrítica parecen ser las virtudes de la hora para los líderes opositores. “Hay que aprender de los errores de 2009, cuando la oposición sobreestimó sus recursos, creyó que porque la sociedad los había elegido los iba a seguir eligiendo, y que el kirchnerismo estaba agotado. La sociedad es muy móvil y acompaña a los que ofrecen soluciones a sus problemas”, dice Novaro.

Advertir el cambiode época

Antes del marketing político o la construcción de un discurso, la oposición tendría que advertir, más allá de las palabras, que existe una profunda crisis de representación, tal como quedó escenificado de manera contundente en los cacerolazos de este año. “El 8-N perdió el Gobierno y la oposición también. Frente a la ruptura del pacto entre representantes y representados, la sociedad salió a representarse a sí misma -apunta la analista en opinión pública Graciela Römer-. Los políticos tienen que hacer muchas cosas antes de que la sociedad empiece a mirarlos. Hace un tiempo que la sociedad va por delante de los políticos y ellos creen que adelantan consultando encuestas. Así pierden la capacidad de liderar. Un líder es quien encarna el espíritu de la época y marca rumbos, no el que mira encuestas, como hace el 90% de los políticos argentinos.”.

 

 


Obama 2.0. Versión 2012

24/11/2012

Fuente: CARLOS ENRIQUE BAYO -  PUBLICO.ES

En “La Cueva”, una sala secreta del cuartel general de campaña demócrata en Chicago, se estableció la mayor maquinaria electoral cibernética jamás construida en EEUU. El éxito de sus operaciones a través de las redes sociales es innegable

Durante dos años, un misterioso equipo de informáticos y matemáticos se encerró en un recinto sin ventanas, aislado en un extremo del ala norte del cuartel general electoral, en Chicago, del presidente norteamericano. Sólo el jefe máximo de la campaña, Jim Messina, estaba al corriente de lo que ocurría bajo estricto secreto entre las cuatro paredes de aquella sala blindada, donde una formidable maquinaria dirigida por el científico jefe Rayid Ghani funcionaba 24/7 (veinticuatro horas diarias, los siete días de la semana) calculando sin cesar complejas ecuaciones. Regularmente, los técnicos viajaban a Washington para abrir sus portátiles y tablets en la Roosevelt Room de la Casa Blanca e informar de sus avances al propio Obama y a un reducido grupo de sus más fieles colaboradores.

Cuando los periodistas trataban de sonsacar al portavoz de la campaña, Ben LaBolt, sobre el significado de aquellos impenetrables experimentos, con extraños nombres clave como Narwhal o Dreamcatcher, que se desarrollaban en lo que acabó llamándose “La Cueva”, él se limitaba a bromear: “Son nuestros códigos nucleares”.

Tres días antes de las votaciones, cuando todos los sondeos auguraban un empate absoluto entre los dos candidatos, Obama padecía el índice de popularidad más bajo en campaña de cualquier presidente desde 1980 (Carter, arrollado por Reagan 489 a 49) y la tasa de desempleo permanecía más alta de lo que ningún inquilino de la Casa Blanca había sido capaz de superar desde Reagan (en su reelección del 84), el máximo estratega del líder demócrata, David Axelrod, reunió al gabinete presidencial de crisis y sentenció: “Ahora, lo único que tenemos que hacer es ejecutar”… y Chicago disparó el arma electoral total.

“En la noche del escrutinio, prácticamente todos los ‘estados bisagra’ cayeron en el campo de Obama”

En la noche del escrutinio, ni los analistas más avezados, ni mucho menos los expertos reunidos en torno a Romney, se explicaban cómo era posible que prácticamente todos los decisivos estados bisagra (menos Carolina del Norte) estuvieran cayendo, uno tras otro, en el campo del presidente. Ohio, Virginia, New Hampshire, Indiana, Colorado, Florida, Iowa… fueron decantándose por Obama, todos ellos por estrechísimos márgenes, hasta que las cadenas de TV, empezando por la ultraderechista Fox, se rindieron a la evidencia: el líder demócrata había vapuleado a su gran rival republicano, al obtener una amplia mayoría en el colegio electoral pese a que su ventaja en cada uno de esos disputados campos de batalla había sido minúscula.

Sólo un medio de comunicación, TIME, estaba al tanto de la táctica secreta que definió esa victoria, y sus periodistas estaban juramentados a no revelarla hasta que se proclamase un vencedor. Eso ocurrió a las 05.18 (hora de España) del miércoles y poco después aparecía el artículo especial revelando interioridades de “La Cueva”.

Como lo definiría al día siguiente el Financial Times, se trataba de “la mayor maquina política construida jamás en EEUU, con delegaciones establecidas durante más de un año en los estados decisivos y apuntalada por herramientas digitales pioneras“. Lo que estaban haciendo secretamente aquellos nerds en su cueva era convertir la estrategia presidencial -hacer palanca sobre la nueva realidad demográfica de EEUU- en un poderosísimo ariete informático capaz de manipular las redes sociales en beneficio propio.

Primero, esos ciber-investigadores se dedicaron durante 18 meses a unificar todas las bases de datos que emplearon los diversos equipos de campaña de Obama para arrollar a McCain en su histórica victoria de 2008. De ese primer esfuerzo titánico surgió una colosal database que combina todas las listas de donantes, las recogidas por los encuestadores, las manejadas por los voluntarios en cada uno de los estados y condados, las de los ficheros del Partido Demócrata, las recopiladas en las redes sociales sobre los que especifican sus preferencias políticas y, en la cúspide de esa gigantesca pirámide de información, las de electores indecisos en cada uno de los swing States, los estados basculantes cuyos votos deciden quién será el presidente. Así se construyóun megacerebro artificial digno de Star Trek que cruza, compara, verifica y corrige continuamente hasta el último detalle personal de cada potencial votante.

“Los técnicos dedicaron supercomputadoras a testear los perfiles de decenas de millones de electores”

Después, ya armados con ese tremendo arsenal de conocimiento, los técnicos dedicaron sus supercomputadoras a testear los perfiles de decenas de millones de electores, con programas informáticos de predicción de los diferentes estímulos que podrían impulsarles a apoyar a Obama. Tres cuartas partes de los factores introducidos en los ordenadores eran básicos: edad, sexo, raza, zona de residencia, nivel de ingreso, inclinaciones políticas, historial de participación electoral… Pero todo ello se completó con sus perfiles de consumo, de aficiones, de preferencias, de círculo de amigos… y allí se descubrió la clave de la victoria: Facebook.

El primer triunfo fue la recaudación. Jamás se había logrado sumar mil millones de dólares en donaciones espontáneas de gente modesta, pero los informáticos establecieron ese objetivo, por encima de las protestas de los veteranos de campañas electorales, y “este verano, Internet hizo explosión”, explicó a Time uno de los geeks del equipo, que no quiso ser identificado.

Gran parte del dinero recaudado llegó a través de un intrincado proceso de mailing por correo electrónico, en el que cada día se probaba la eficacia de docenas de mensajes distintos, combinando textos, remitentes, encabezados, documentos adjuntos y muchos otros elementos capaces de convencer a los destinatarios. Así se desarrolló el instrumento definitivo: Quick Donate, una forma de donar pequeñas cantidades a la campaña de Obama sin necesidad de introducir cada vez los datos personales y bancarios. Las aportaciones de esos donantes se multiplicaron por cuatro de la noche a la mañana.

La siguiente fase consistió en redirigir esa maquinaria para obtener votos. El equipo de analítica estudió cuatro flujos distintos de datos para construir un cuadro detallado de los votantes en los siete estados donde Obama y Romney estaban totalmente igualados. Sólo en Ohio, se detectaron con absoluta precisión 29.000 electores indecisos, que podían inclinar la balanza, y se lanzó sobre ellos todo el poderío del megacerebro artificial, que iba estudiando a través de las redes sociales sus reacciones frente a cada evento que alteraba los sondeos preelectorales, identificando a los que cambiaban de opinión a partir del primer debate, que el presidente perdió claramente. Al final, Obama ganó Ohio con el 50,1% de los votos.

“Cada noche se ejecutaban 66.000 simulaciones digitales completas de la jornada electoral”

En octubre, la división informática mecanizada de “La Cueva” se lanzó al contraataque final. Cada noche se ejecutaban 66.000 simulaciones digitales completas de la jornada electoral, y cada mañana las computadoras analizaban ese material y establecían las prioridades para cada Estado en disputa. En las últimas dos semanas se había logrado reclutar a millones de seguidores de Obama que se habían descargado voluntariamente una app que transmitía automáticamente mensajes (elaborados por sociólogos y psicólogos) animando a sus amigos y conocidos a registrarse para votar, o a participar en un mitin de campaña, o a acudir a las urnas el día de las elecciones, o… Pronto se supo, dentro de “La Cueva”, que el 20% de los que recibían un mensaje vía Facebook hacían exactamente lo que se les pedía, pues al fin y al cabo era la recomendación de un amigo.

La técnica alcanzó grados de sofisticación impensables. Por ejemplo, se descubrió que para ganar Florida era necesario atraerse a las mujeres de menos de 35 años del condado de Dade, se estudió su perfil y se averiguó que la mayor parte son fans de unas determinadas series de televisión. De inmediato, los espacios publicitarios de esos programas (como Sons of Anarchy o The Walking Dead) se llenaron de mensajes de Obama diseñados para convencer a las jóvenes del perfil buscado.

En agosto ya se había averiguado que una gran parte de los votantes indecisos participaban en la red social Reddit. En cuestión de días, tanto los asesores de la Casa Blanca como el propio presidente se registraron de pronto en esa red informativa y empezaron a responder las preguntas y aclarar las inquietudes de los afiliados a Reddit.

No cabe duda de que las mujeres han sido clave en la victoria de Obama, así que no está de más detallar una doble maniobra envolvente que facilitó Facebook. Del estudio de los perfiles de las mujeres entre 40 y 49 años de la Costa Oeste (un grupo demográfico que se había identificado como crucial para el resultado) se concluyó que lo que más deseaban era disfrutar de una cena en Hollywood con George Clooney. Poco después, el presidente accedía graciosamente a participar, en la meca del cine, en una velada de campaña junto a ese actor de cine; acontecimiento para el que se hizo un sorteo dirigido a esas votantes y que tuvo un éxito descomunal.

Por supuesto, los frikis de “La Cueva” se pusieron febrilmente a averiguar quién podría tener un tirón similar entre las mujeres de la Costa Este. La respuesta: Sarah Jessica Parker. Así que Obama acudió al mismísimo apartamento del West Village de la actriz de Sexo en Nueva York para un acto en el que también se sorteó la participación de las afortunadas asistentes.

¿Cuál es el ganador de estas elecciones? ¿Obama o Facebook?


Análisis post electoral EEUU 2012. Perfil del votante de Obama

08/11/2012

Fuente: Pew Research Center: Based on exit Poll data from
 the National Election Poll

Barack Obama ganó gracias a mantener muchos de los elementos claves que basaron su llegada a la Casa Blanca en el 2008.

Las claves del triunfo de Obama fueron:

– Alta participación electoral, principalmente entre los jóvenes y las minorías.

– El voto femenino.

– El voto Joven

– El apoyo de los afroamericanos, los latinos y los asiáticos americanos por margenes enormes.

Este perfil de los votantes que apoyaron a Obama con su voto, permitió ganar estados claves como La Florida, donde los latinos representan el 17% del electorado u Ohio donde los negros representan el 15% del electorado; convirtiéndose  en factor decisivo el voto No-Blanco.

En definitiva, Obama consiguió mayor apoyo en las minorías (con un apoyo masivo), sumado al voto Joven y el voto femenino.

En contraposición Romney  logró mayor afinidad electoral con la población blanca y los varones y las personas mayores de edad.

En función de los resultados muchos estrategas republicanos admitieron que para el futuro deberán renovar sus propuestas destinado al electorado Joven y las minorías, principalmente la latina que está en franco crecimiento dentro de la sociedad estadounidense.