Micropolítica, las campañas que vendrán

04/02/2016

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En esta entrada les dejo un excelente artículo escrito por el consultor español Antoni Gutierrez-Rubi sobre las nuevas realidades que deberá enfrentar partidos y candidatos en el futuro cercano, espero que lo disfruten.

Fuente:

El poder ya no es como era antes. El venezolano Moisés Naín,  en su best seller El fin del Poder -libro que recomendó Mark Zuckerberg en su club de lectura online-, sostiene que está cambiando de manos y de forma; se ha vuelto más fácil de obtener, más difícil de usar y mucho, mucho, más fácil de perder. Esto no supone que las estructuras tradicionales, las grandes hegemonías políticas, empresariales e ideológicas hayan perdido todo su poder, pero sí que tienen que adaptarse y acostumbrarse a convivir con un contrapoder formado por millones de ciudadanos conectados y convertidos en agentes clave para el cambio. “El poder, como la energía, no se crea ni se destruye… pero irremediablemente se disemina entre una multitud de agentes, de micropoderes”, dice Naím.

Los ciudadanos, en la era de la Sociedad Red, están relacionados e informados como nunca antes. Son más críticos, exigentes,desconfiados y reactivos. Ya no se limitan a observar la realidad de forma pasiva, sino que también han desarrollado su capacidad de acción. Ciudadanos empoderados que, a la hora de votar, se convierten en electores complejos, imprevisibles, hostiles y refractarios.

El voto ya no es un premio… es un castigo. Algunas tendencias de comportamiento electoral se repiten alrededor del mundo: disminuye la fidelidad de voto, aumentan la volatilidad, la fragmentación y la indecisión o el retraso en la decisión.

La desafección y el descrédito de la política crecen en todo el mundo. Todo aquello que lleva la palabra política o político genera rechazo.  Slavoj Zizek observa que “asistimos a una nueva forma de negación de lo político: la posmoderna pospolítica, no ya solo reprime lo político, intentando contenerlo y pacificar la reemergencia de lo reprimido, sino que, con mayor eficacia, lo excluye”. No solo estamos, entonces, ante el fin del poder, sino también ante el fin de la política tal como la conocíamos.
Este nuevo ciudadano-elector está, además, sometido a un promedio de 3.000 impactos publicitarios diarios; un fenómeno que algunos expertos han llamado infoxicación. La publicidad ha perdido peso y terreno, ya no cambia percepciones, ni actitudes o conductas. Tiene tasas de retorno cada vez más ineficientes y la televisión ha perdido su peso hegemónico. Ante una sociedad de audiencias múltiples y diversas, de espectadores multipantalla y multiformato, se necesita menos publicidad y más comunicación.

Con este panorama, la política y las campañas actuales pronto cederán a una nueva manera de ver, de pensar, de hacer y de comunicar: la micropolítica, la política de lo que aparentemente es pequeño, local y personal.

Si la sociedad, como vimos, ha cambiado y está cambiando, la política también tiene que hacerlo. Las siguientes diez estrategias -antepuestas por el prefijo micro- nos ayudarán a pensar en esta nueva praxis electoral:

1. Microideas. El profesor David Perkin apunta que “es posible aprender a pensar mejor con estrategias sencillas que mejoran las capacidades que ya tenemos”. Así, ante la complejidad del mundo, se imponen soluciones prácticas, concretas, simples. Los grandes programas dan paso a propuestas centradas en la vida cotidiana y en los intereses pequeños. Son múltiples mensajes segmentados que se entrecruzan y conviven armoniosamente. Prevalecen las emociones… pensamos lo que sentimos y votamos lo que sentimos.

2. Microrrastros. El uso constante de la tecnología va dejando a nuestro paso huellas digitales. A partir de nuestro comportamiento en redes, se podría determinar con quiénes nos relacionamos, qué pensamos, qué decimos, qué nos gusta… quiénes somos. Los rastros semánticos en los buscadores (especialmente en Google), más la conversación en redes sociales, configuran una minería de datos que no puede desperdiciarse.

3. Microsegmentación. La micropolítica plantea la necesidad de ir más allá de la demoscopia tradicional. Las encuestas y los focus groups no son suficientes, dan fotografías incompletas de lo que piensa y siente la ciudadanía. Saber poco de muchos no sirve. Mejor será saber mucho de pocos; afinar la puntería al máximo para hacerles llegar a los votantes el  mensaje oportuno; hablarles de lo que verdaderamente les importa y moviliza.

4. Microcomunicación. Cada vez se observa con mayor claridad cómo el marketing comienza a guiarse por la lógica de los micromomentos, que son las oportunidades específicas que las marcas buscan identificar para hacer llegar el mensaje adecuado, por el medio adecuado y hacia las personas adecuadas. Junto a esta búsqueda de los mejores momentos, hay una renovación total del lenguaje, mucho más simple y visual. De los grandes enunciados a los hashtags; del texto a la imagen y al video. Es la fuerza creativa del ARTivismo.

5. Microeventos. Se acabó el monopolio de los multitudinarios mítines de campaña. Se imponen, en su lugar, los actos reducidos, con pocos asistentes y de bajo coste. Se trata de encuentros más descentralizados, con escenografías sencillas que sugieren intimidad; ‘actos de bolsillo’ que son bastante más memorables que las concentraciones masivas.

6. Microacciones. Los modelos y los actores tradicionales anclados en viejas fórmulas para la acción política no parecen encajar en la demanda de una ciudadanía organizada en red. Se ‘comunica’ lo que se hace. No hay lugar para el oscurantismo ni para tomar decisiones sobre qué, cuándo y cómo se comunica. La política está vigilada y será mejor que se comunique lo que se hace y que se haga lo que se comunica. Internet, por otra parte, favorece la organización desde la base ciudadana, a menudo desde su vertiente más crítica… Es la movilización de las redes, el ACTivismo.

7. Microrreacciones. La velocidad aumenta y las reacciones, por lo tanto, deben volverse inmediatas. Nikesh Arora, quien fuera representante de Google, decía: “La competencia ya no será entre grandes y pequeños, sino entre rápidos y lentos”. Los equipos de campaña y activistas se vuelven comandos de guerrilla comunicacional, de intervención y respuesta rápida. El timing electoral ya no es planificado de una vez y para toda la campaña, sino que se convierte en un cúmulo de reacciones, propias y ajenas, superpuestas, simultáneas.

8. Microrredes. El comportamiento de redes es viral, no secuencial. La ciudadanía se organiza en redes y comunidades en torno a intereses comunes. La estructura vertical y centralizada ha mutado hacia una distribuida que favorece los movimientos bottom-up. Hay una Red, pero infinitas pequeñas comunidades radiales. El interés por el análisis de su evolución y conversación es constante, igual que la necesidad de identificar patrones de comportamiento.

9. Microinfluencias. Los mensajes que se elaboran y difunden desde las organizaciones cada vez son menos eficaces, pero cuando estos mismos mensajes son contados por otros, las posibilidades de impactar a las personas aumentan. Hoy en día prevalece la credibilidad de aquellos que son como nosotros, el poder del boca a boca se ha vuelto decisivo. Te convence alguien cercano, próximo, que tiene (o crees que tiene) el aval de una trayectoria y un comportamiento ejemplares. Por ello, se vuelve esencial identificar a los influencers, a los grandes y pequeños, a los offline y a los online.

10. Microcandidato. Los candidatos ya no son ‘propiedad’ exclusiva de los partidos. Con frecuencia irrumpen outsiders y renovadores que trastocan las estructuras de poder clientelar, territorial, históricas. Y cuando no es así, el fenómeno de la personalización hace que el contrato (el compromiso) sea directamente con los electores, sin intermediarios, pero también sin amparo. De ‘el candidato’ a ‘mi candidato’. Relaciones más directas, mayor accountability.

Estas diez estrategias micro conforman un nuevo paradigma, caracterizado por sentimientos, emociones, relaciones, comunidades y valores. Si se pretende llegar lejos, mejor será dando pasos cortos y seguros; es la metáfora del martillo pequeño: agilidad, precisión, persistencia, constancia y focalización. De la masificación a la personalización; de lo macro a lo micro.


Campaña sucia – Campaña negativa o reveladora – Campaña del miedo

04/11/2015

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      En los últimos días hemos visto como los medios titulan que existe una campaña sucia y entremezclan los títulos con campaña del miedo, lo cuál es bastante diferente conceptualmente y me pareció oportuno escribir sobre el tema para poner claros sobre oscuros y evaluar su nivel de efectividad y consecuencias.

Conceptualmente es diferente Campaña sucia a una campaña negativa o una campaña apelando al miedo.

Una Campaña sucia generalmente se hace desde el anonimato, es su principal componente, detractando al oponente de turno y muchas veces difamando sin argumentos legales sustentables, una práctica que está ampliamente cuestionada desde lo ético, tiene como objetivo instalarse en el humor social y muchas veces logran su cometido en ciertos sectores del electorado.

Campaña negativa o reveladora es una campaña donde en vez de ocuparse de remarcar las virtudes de un candidato apunta a resaltar los defectos del adversario, la diferencia con la campaña sucia es que los autores son visibles y se hacen cargo de sus dichos; basan sus campañas en esta modalidad. Los cuestionamientos éticos con esta modalidad son mucho menores al de la campaña sucia aunque está muy mal visto llevar adelante este tipo de prácticas.

La utilización de una campaña negativa, además, tiene consecuencias indeseables para una democracia, dado que las propuestas e ideas quedan relegada a un segundo plano centrandose solamente en hablar mal del “otro”.

Campaña del miedo, es una estrategia que apunta netamente a lo “Emocional” , es una forma de hacer publicidad muy utilizada en el sector privado y que en algunos casos está regulado en algunos países. Las apelaciones al miedo son uno de los motivadores más utilizados en  los últimos años. De hecho, han crecido en popularidad porque los publicistas han visto que funciona bien para aumentar el interés y la persuasión. Existen diferentes formas y obejtivos de apelar al miedo y ahi radica su buena o mala implementación. Por ejemplo una buena utilización de una campaña del miedo son las campañas de seguridad vial que han resultado muy efectivas a la hora de bajar la tasa de accidentes de tránsito en contraste con una mala utilización de campaña del miedo como ser la de algunas empresas de lácteos que si no consumis tal o cual producto, tu niño no crece, la mujer será estreñida de por vida o tus huesos se quebrarán como cristales ante la falta de calcio; una práctica publicitaria que está penada legalmente en caso de comprobarse mensajes nocivos.

Atento a estas definiciones diría que estamos ante una campaña negativa con apelativos al temor por parte de ambos candidatos; tanto por el lado del PRO  como por parte del Frente para la Victoria, dado que ambos  basan su campaña hablando del otro. Existe una diferencia, el PRO en el “Como” es mucho más sútil en sus formas, mientras que el Frente para la Victoria lo hace de una forma muy frontal y viceral casi llegando al límite de agresión con un claro enfoque apelando al Temor.

La clave está en el “COMO” ahí se verá los resultados en como una u otra estrategia logre persuadir mejor al electorado.

 


Mi opinión sobre las PASO 2015 en Santa Fe

20/04/2015

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En este post le dejo un audio de mi opinión sobre las PASO que se celebraron ayer 19 de abril de 2015 en Santa Fe, espero que en algo les sea de utilidad.

http://www.lu32.com.ar/audio1.php?mp3=http://www.radiosnet.com.ar/04-2015/cabeb060cce7d017bb77bccfccbc1347.mp3&ID_nota=36242


Baja aprobación de Cristina Fernández en 2013

14/05/2013

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Fuente: noticias.starmedia.com

“La imagen de la presidenta Cristina Fernández y la valoración de su gestión sufrieron un deterioro tras las denuncias de supuesto lavado de dinero en Argentina.”

Un sondeo de la consultora Management & Fit realizado entre el 15 y 26 de abril al que tuvo acceso The Associated Press señaló que 59,6% de los encuestados desaprueba la gestión de la mandataria, 29,3% la aprueba y 11,1% no sabe o no contesta. Cuando fue reelegida en octubre de 2011, la administración de Cristina Fernández gozaba de 64% de aprobación y 29,4% de desaprobación.

El sondeo, que comprendió a 2.000 encuestados y posee un margen de error de 2,3%, fue realizado los días inmediatamente posteriores a la emisión el 14 de abril de una investigación del programa Periodismo Para Todos, de Jorge Lanata, en Canal 13. El informe denunció el supuesto envío irregular de sumas millonarias a presuntas cuentas en Suiza por el empresario Lázaro Báez y la aparente connivencia de su amigo, el ex presidente Kirchner, con esas prácticas.

La investigación periodística derivó en una causa judicial en la que Báez y varios financistas fueron imputados por un fiscal delavado de dinero. El empresario, ligado a numerosas obras públicas en la provincia de Santa Cruz -donde Kirchner fue gobernador en los años noventa- también es cercano a la presidenta y a sus familiares.

La encuesta señala que desde febrero de 2012 la valoración de la gestión presidencial comenzó a deteriorarse progresivamente hasta llegar a un 63,8% de desaprobación en diciembre. En los primeros meses de 2013 ese porcentaje negativo había empezado a disminuir, para situarse en marzo en 56,8%. Tras la emisión del programa de Lanata, uno de los periodistas más críticos con el gobierno, la tendencia se revirtió y la gestión de la presidenta pasó a recibir 59,6% de desaprobación.

El mismo estudio indicó que del 75,9% de las personas que vieron o escucharon hablar del informe periodístico, 53% consideró verdadera la investigación, mientras que 25,7% afirmó que es parcialmente verdadera y 11,5% dijo que no lo es. Un 9,8% no contestó o dijo no saber.

En tanto, una encuesta de Ipsos-Mora y Araujo realizada entre el 9 y el 22 de abril detectó que Fernández perdió casi diez puntos porcentuales de imagen positiva a raíz de la difusión de la investigación periodística. El sondeo abarcó a 1.000 personas de varias de las principales ciudades argentinas y tiene un error de muestra de 3,09%.

La medición de la encuestadora se inició los días antes de la emisión del informe periodístico. Fernández tenía entonces una imagen positiva de 57% y una negativa de 40%, mientras que 3% de las personas no se pronunciaba al respecto. Después de las denuncias periodísticas, la presidenta pasó a ser valorada positivamente por 48% de los encuestados y negativamente por 49%.

El análisis final de abril mostró que la imagen positiva de la presidenta subió a 50%, dos puntos por encima de la de marzo y seis de la de octubre. Pero el mismo estudio indicó que la imagen favorable proyectada antes del programa era de 57% y después del informe es de 48%.

Las denuncias también impactaron en la preocupación de la gente sobre la corrupción. Los consultados consideraron como los tres principales problemas la inseguridad, la inflación y el desempleo, en ese orden. La corrupción, que recibía 4% de atención antes de la difusión del programa periodístico, subió a 14% tras su divulgación.

En mayo de 2008, tres encuestas de sendas consultoras daban a Cristina Fernández una imagen positiva de entre 25,5% y 37%, en lo que se considera el peor momento de su gestión y cuando la mandataria sufría las consecuencias de su enfrentamiento con el sector rural, que se oponía a un plan oficialista de suba de los impuestos a las exportaciones de la soja.

Báez negó haber lavado dinero mientras que el gobierno ha señalado que las acusaciones fueron “armadas mediáticamente” con el objetivo de ensuciar la figura de Kirchner.

En octubre habrá elecciones legislativas, unos comicios clave para el partido oficialista que aspira a retener el control de las dos cámaras y para Fernández de cara a lo que le resta de mandato, que finalizará en diciembre de 2015.

En sucesivos programas desde la emisión del primero el 14 de abril, Lanata mostró documentos que probarían la creación de empresas en paraísos fiscales por Báez y uno de sus hijos -también imputado- y las supuestas ventajas de las que se habría beneficiado el empresario como contratista de obras públicas en Santa Cruz.

El fiscal Guillermo Marijuán recibió amenazas de muerte contra él y sus familiares días después de imputar a Báez en la causa que está a cargo del juez federal Sebastián Cassanello. La procuradora general, Alejandra Gils Carbó, pidió custodia para el funcionario.

Hace dos días, Lanata sumó las declaraciones de Miriam Quiroga, una ex secretaria de Kirchner que, entre otras cosas, denunció que durante la su presidencia (2003-2007) había visto bolsos de dinero en la casa de gobierno y en la residencia presidencial que habrían sido usados por funcionarios para pagar sobornos. Quiroga fue despedida poco tiempo después de la muerte de Kirchner, en octubre de 2010. El lunes, Fernández se refirió en un acto oficial a las denuncias periodísticas al señalar que “cada vez que hay elecciones pasa algo, la economía por un lado o los escándalos”.


Tendencias en Comunicación Política y las Campañas Electorales en América Latina según Ismael Crespo

07/02/2013

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Fuente: maspoderlocal.com por Pablo Mieres

Tendencia 1. Los partidos han cedido espacio en la competición política a los líderes

El candidato se ha convertido en un factor decisivo de voto. El modelo de hacer política “presidencialista”, que se impone incluso en los regímenes parlamentarios, sumado a la debilidad de los partidos políticos y al declive de las lealtades e identificaciones partidistas de la ciudadanía, conjuran a favor de una personificación cada vez más notable de las prácticas de personificación de las campañas. Esto es más evidente en las campañas por la re-elección, donde el partido anula su presencia en favor del presidente saliente y candidato a una nueva nominación. El candidato genera su propia marca, y ésta, en muchas ocasiones, le identifica a él por encima de la del partido, e incluso en otras anula por completo la marca del partido. Si hace cuarenta años no podíamos entender una campaña sin partidos, como sigue sucediendo en Europa, hoy en América Latina no comprenderíamos una campaña sin un candidato-marca.

Tendencia 2. El relato se ha convertido en el eje de la comunicación.

Las lecciones aprendidas sobre la construcción de un eje temático que domine la campaña y marque sus tiempos para la entrada de los asuntos de interés en la arena de competición ya no son elevantes hoy en día. El relato asume el papel no sólo de eje temático, sino también discursivo, y su construcción es muy anterior al tiempo electoral. Cuando éste llega, el relato debe estar ya instalado, y pasa de ser parte de la comunicación de gobierno, o en menor medida de oposición, a ser elemento central de la estrategia de campaña. Estos relatos, además, tienen dueño, un protagonista que enlaza con una figura mítica, una idea-fuerza, un valor o una creencia, encarnado, en un proceso histórico, en un líder-candidato. El relato le suma al líder lo que a éste antiguamente le sumaba la defensa de ideas, temas, políticas o valores.

Tendencia 3. Las propuestas se fragmentan.

La famosa regla derivada del mundo del marketing comercial o empresarial denominada “propuesta única de ventas” no se acomoda a las características de las campañas postmodernas en América Latina. Las imágenes, los eslóganes, las frases e ideas, los discursos, se fragmentan. Una campaña tiene tantas imágenes como públicos prodestinatarios, paradestinatarios y contradestinatarios tenga identificados el partido y/o candidato. Las campañas son más largas ahora que antes, incluso legalmente muchos países han ampliado el periodo de campaña, y eso determina que las “ventas” no se acomoden bien a una sola idea. Hay margen, en el marco del relato, a determinar distintos beneficios de la propuesta, y también distintos perjuicios de las propuestas contrarias. La voracidad de los medios, en especial los audiovisuales, y la presencia de las redes sociales, reclaman una multiplicidad de imágenes e ideas que fragmenta la propuesta única, y aunque se mantenga un eje redominante, se multiplican las imágenes y los contenidos diferenciados y diferenciadores.

Tendencia 4. Las campañas se tornan míticas.

Desde la perspectiva de la teoría liberal democrática, las elecciones, y en su seno las campañas electorales, además de cumplir con la legitimación del sistema político, tienen como objetivo la eterminación de aquél o aquellos que van a ocupar puestos de representación política o funciones ejecutivas. Sin embargo, en las más recientes campañas presidenciales en América Latina, lo que se ha puesto en juego no es un cambio del titular del poder, o la continuidad del mismo, sino la lucha entre el bien y el mal, entre el progreso y el desastre, entre la estabilidad o la guerra. Si el candidato es derrotado no se termina con un tipo de políticas, sino que se conjura un proceso histórico, se terminan años de estabilidad, se deja al poder en manos de oligopolios y potencias extranjeras, o se  generan las condiciones para un golpe de estado o una guerra civil. Todo es mítico, el resultado de cada elección se expone como el fin de los tiempos, con la derrota de un líder se derrota al pueblo, se cambia el curso de la historia o se fracasa en la construcción del estado nacional. Esto provoca unas campañas que son más plebiscitos que elecciones, y en las cuales la lucha por las políticas concretas da paso a una lucha por el futuro, con gran angustia, por otra parte, para los ciudadanos, espectadores de la gran tragedia en que se convierte la arena de competición.

Tendencia 5. Los atributos del candidato y el relato se imponen a los temas.

Aunque los temas siguen presentes en la discusión electoral, y lo hacen de manera dicotómica, en contraste con los casos europeos, donde los blancos y negros han dejado paso hace ya mucho tiempo, a una más que amplia escala de grises, los atributos percibidos en el candidato y la preminencia del relato, son los ejes básicos de la disputa electoral. Los atributos o cualidades del candidato, tanto lo qué es como más aun lo que quiere que los ciudadanos perciban qué es; el factor de diferenciación con el resto de competidores, eso que lo hará único, que será el valor para recibir los afectos (y los votos) y, por último, el proyecto de gobierno, las construcción de la agenda temática de la campaña y de las soluciones a los problemas (de los ciudadanos) que se plantean en la misma, son las piezas clave de la gran arquitectura de imagen que significa hoy una campaña moderna.

Tendencia 6. La televisión sigue siendo fundamental.

Aunque la irrupción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, y más recientemente la aparición de las redes sociales, están cambiando el perfil de la comunicación de campaña, hoy sigue siendo fundamental la transmisión que de la misma realiza la televisión. La capacidad de comunicar los atributos y cualidades de un candidato está en manos de los medios de comunicación y en especial de la televisión. A los candidatos se les impone la construcción de un liderazgo de la visibilidad. Sin éste, es imposible hoy en día posicionarse con garantías de éxito en la arena política y menos aún construir con eficacia un relato multimedial que pueda llegar al conjunto de las audiencias, que es la forma postmoderna en la que hoy los políticos se dirigen a sus públicos. Internet y las redes sociales han venido para quedarse, pero aún hoy en día la televisión marca la diferencia en términos de penetración y memorización para los ciudadanos ante una campaña.

Tendencia 7. El acto público es la correa de transmisión.

Que los candidatos deben sí o sí estar en los medios a diario para consolidar su liderazgo, para reforzar su imagen, para mantener o conquistar apoyos, para difundir su visión, para contrarrestar los mensajes de los stakeholders, etcétera, parece casi obvio. Pero esto no implica tener contacto directo con los medios. Si la evolución de la comunicación ha hecho que los medios se hayan convertido en la fuente casi exclusiva de difusión de la imagen, también ha facilitado que el canal de llegada a los medios se haya diversificado. El acto público se ha convertido en una versión superadora de la manifestación pública tradicional. Concebido como una acción comunicativa que reúne los aspectos rituales y míticos de la política, el acto público se revela como la estrategia más eficaz para orientar
la interacción simbólica entre el candidato y sus seguidores. El acto público, basado principalmente en elementos persuasivos y emotivos, se adecúa mejor que muchas otras estrategias a la sociedad el espectáculo, del simulacro y de la vídeopolítica.

Tendencia 8. Los targets se transversalizan y adoptan esquemas dicotómicos.

De manera clásica y ante la disyuntiva de seleccionar cuáles son los segmentos de electores susceptibles de ser influidos por la comunicación persuasiva de una propuesta política, la sociedad era dividida en clases sociales, grupos etarios, género, lugares de residencia, identificaciones partidistas latentes, etcétera. De una forma menos sofisticada, los públicos objetivo eran ricos, clases medias o pobres, vivían en grandes ciudades, en áreas urbanas periféricas o en el campo, eran jóvenes, de mediana edad o ancianos, etcétera. Hoy en día estas clasificaciones poco aportan para definir los destinatarios del mensaje. La excesiva fragmentación de los ciudadanos-electores ha dado paso a una dicotomía excluyente, ricos o pobres, jóvenes o viejos, propietarios o trabajadores, etcétera, en consonancia con los marcos dicotómicos asociados al relato, buenos o malos, favorecedores del proceso de construcción nacional o siervos de los interés de los grupos de poder, fieles a los ideales de la revolución o amigos del imperialismo yanqui. Estos grupos de héroes y villanos se corresponden con targets muy definidos, más simples y más dicotómicos. La selección de los mismos se guía más por criterios de afinidades políticas o caracteres socio políticos, que por brechas etarias, socio económicas o geográficas.

Tendencia 9. El relato genera confrontación, antagonismo y exclusión.

Al contrario de las enseñanzas de las teorías democráticas liberales y republicanas se impone en América Latina una forma de hacer política, y que deriva en una manera de afrontar los escenarios de competición, que privilegia la confrontación, el antagonismo y la exclusión. El competidor se convierte en enemigo, y al enemigo no sólo se lo derrota, sino que además se lo humilla. Este relato tiene como contenedor comunicacional preferente al discurso. Éste ha sido un recurso básico durante la última década en las campañas latinoamericanas, en especial, aunque no de manera exclusiva, en las realizadas por la izquierda, y que las ha diferenciado de las campañas europeas de principios de este siglo, más orientadas a mostrar la capacidad de sus líderes para afrontar las situaciones contingentes. Además en América Latina se ha privilegiado los discursos que fomentan la construcción del adversario y son de carácter excluyente, frente a las operaciones discursivas con una impronta de menor confrontación, aquellas elaboradas como propositivas, contables e incluyentes.


Obama realiza Spot publicitario en Español

11/10/2012

 

Seguramente la novedad de la campaña presidencial  2012 de EEUU será el spot publicitario en español recientemente publicado en Youtube del actual presidente y candidato por el partido Demócrata Barack Obama.

Si bien no es una novedad total que candidatos norteamericanos hablen en español con el objetivo de captar el voto latino, sí lo es en función de la importancia de la figura política que lo realiza. En un correcto Español, con un tono de voz y énfasis que todo candidato necesita patra seducir a su electorado.

dos cosas muy llamativas de este spot:

1- está dirigido a los jóvenes latinos en particular

2- no nombra ni hace referencia a la comunidad inmigrante latina aunque  el mensaje esté dirigido a ellos en general.

En este post,  también les dejo el primer spot publicitario en español realizado por Jacqueline kennedy, en este caso pionera al dirigirse exclusivamente a la comunidad latina en EEUU.

 


Imagen positiva de Cristina Fernández de Kirchner retrocede – Setiembre 2012

01/10/2012

Fuente: El Universal

De acuerdo al estudio de la consultora Management & Fit, además, 60,6% de los consultados desaprueba la gestión de la mandataria y 30,6% se muestra de acuerdo.

La imagen positiva de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner retrocedió 5 puntos en septiembre y se ubicó en torno a 24%, según un sondeo que publica este domingo el diario Clarín.

De acuerdo al estudio de la consultora Management & Fit, además, 60,6% de los consultados desaprueba la gestión de la mandataria y 30,6% se muestra de acuerdo, reveló AFP.

Sin embargo 64,8% dijo desaprobar también a la oposición cuyo principal referente, coincidieron, es el alcalde de Buenos Aires, el empresario Mauricio Macri (de derecha), con aspiraciones a la presidencia para las elecciones de 2015.

El estudio comprendió a 2.259 personas que viven en centros urbanos de Buenos Aires y el resto del país, una semana después de las manifestaciones contra el plan de nueva reelección presidencial que convocó a miles de manifestantes el 13 de septiembre en las principales ciudades del país.

El 72,2% de los consultados dijo aprobar este tipo de manifestaciones que usualmente se convocan a través de las redes sociales.

Fernández de Kirchner asumió por primera vez en 2007 y fue reelegida en 2011 para un segundo período de cuatro años, pero la Constitución reformada de 1994 impide un tercer mandato, por lo que sólo otra modificación podría permitirlo.

Sin embargo las opiniones estuvieron divididas acerca de la posibilidad de participar en una nueva protesta contra el gobierno ya que 47,4% dijo que lo hará, mientras 45,4% lo desestimó.

Respecto a las perspectivas económicas del país, 54,5% opinó que la situación empeorará y sólo 13,5% vislumbró una mejoría.

En octubre de 2013, dos años antes del fin del mandato, se celebrarán elecciones de renovación de la mitad de los diputados y un tercio del Senado.

Encuestas preliminares privadas anticipan un descenso en el caudal de votos del oficialismo, que logró 54,11% de sufragios en las presidenciales del año pasado.