La política y la Generación Millennials

22/04/2014

Millennials-La-generación-positiva

Desde las primeras generaciones identificadas post segunda guerra mundial en algunos países anglosajones (llamados generación Baby Boomer) se ha tratado de caracterizar a las diferentes generaciones lo cuál permite tener algunos parámetros en cuanto a gusto, costumbres, preferencias, ideas,…

Estos estudios son herramientas muy útiles para la comprensión del electorado.

La generación Millennials (también conocido como generación Y o Z según que rango de edad se tome) describen características comunes de quienes representarán en el 2015 al 50% – 60% del electorado.

Les dejo este excelente artículo para que lo disfruten.

Fuente: Blog Antoni Gutiérrez-Rubí — Publicado en: El País (19.04.2014)(blog ‘Micropolítica’)

Nacidos entre 1981 y 1995, son los hijos del Baby Boom. Según diversos informes globales, en 2025 supondrán el 75 % de la fuerza laboral del mundo. Les llaman así debido a que se hicieron adultos con el cambio del milenio (en plena prosperidad económica, antes de la crisis). Algunos la llaman Generación Y, otros los Echo Boomers, aunque desde yá hace tiempo  son etiquetados como los Millennials.

Algunas de las descripciones les retratan como personas malcriadas y mimadas, capaces de alargar la adolescencia hasta el ensimismamiento hedonista. Del “you” al “me”,  Impacientes y egocéntricas. Han tenido 110 % más poder de compra que sus padres pero ahora empiezan a sentir en sus vidas la dureza del desempleo, a pesar de su gran preparación académica. No les gustan los modelos tradicionales, tienen una alergia espasmódica a las jerarquías impuestas, y viven con una mentalidad abierta a “vivir la vida” más allá de ganar dinero, simplemente. Si tuvieran que elegir entres sus posesiones materiales y las digitales, no lo dudarían: escogerían las segundas. Las marcas no saben qué hacer. No compran coches, no se hipotecan… Porque no pueden y, en parte, porque no quieren.  Su principal “consumo” es el de los contenidos.

Personas preocupadas por su imagen, su reputación y su proyección. No tienen miedo a los retos. Y la característica central: dominadoras de la tecnología como una prolongación de su propio cuerpo.  Sus relaciones básicas han stado intermediadas por una pantalla desde el principio. La ruptura del tiempo y del espacio como elementos inevitables para cualquier tipo de relación o experiencia es el pasado. La ubicuidad es la naturaleza del presente, sin coordenadas. Siempre con sus smartphones encima. Pueden llegar a tener tres o cuatro dispositivos móviles. Multiformato, multipantalla y multicultural, de serie. Sin concesiones. On y off integrados. No ven la diferencia. No la entienden. Tienen otro diccionario: el Urban Dictionary les representa mejor.

Esta generación va a establecer una relación muy diferente, también, con la política formal, mucho más contractual, promiscua, exigente y volátil. Pero decisiva en los próximos procesos electorales. Hay que releer a Henry Jenkins si se quiere comprender. Estos podrían ser algunos de los cambios que apuntan:

1. Primero móvil. La concepción de la relación con las organizaciones políticas y su participación debe ser digital y móvil. La tecnología ya no es una elección para la «nueva política», sino una obligación para interactuar con los ciudadanos. Se comunican, se organizan y actúan en red a través de sus dispositivos móviles. Son activistas, no militantes.

2. Derecho a decidir. Quieren relacionarse, influir, decidir (e incluso enseñar) sobre los gobernantes. No se conformarán con ser meros receptores pasivos de decisiones, querrán participar de ellas. Se sienten preparados para afrontar retos: regeneración democrática. Ellos pueden y deben ser parte de los «nuevos actores», de la «nueva política». No aceptan ni privilegios, ni tutelas, ni dirigismos. ¿Quieren Cambiar el mundo? Podrían, pero no lo han decidido, todavía. Aunque no les gusta el que tienen.

3. Mejor sin partidos. No creen en los partidos (en su actual configuración), que consideran parte del problema y no de la solución. Los partidos deberán articular nuevas fórmulas para promover el empoderamiento con esta generación. Relaciones más libres y más esporádicas, como parte de una nueva dinámica más humilde y más co-participada. Prefieren las causas a las causas políticas. Es el triunfo de la petición online antes que de la revolución. Los memes sustituyen a los discursos. La videopolítica a los programas.

4. Sin deudas históricas. Ni con la Transición, ni con las instituciones. Ni casi con la historia. No quieren esperar, son impacientes a un cambio de modelo y de valores. Su constancia está en entredicho. La rapidez de sus vidas les predispone a lo viscoso, resbaladizo y líquido. Pero su creatividad apunta y denuncia.

5. Conocimiento compartido. Su mundo empieza por  “co”. Son un valor para una nueva concepción de la política: participación y deliberación a través de las TIC.. Sin compartir no vale. Otra concepción de la autoridad. Su mundo es trans: transmedia, transcultural, transversal. Creen en la economía colaborativa. Compartir es lo natural. Competir no es sano, creen. Viajan de otra manera.

6. Exigentes y vigilantes. Serán muy exigentes e intransigentes con los valores de la «nueva política»: transparencia y rendimiento de cuentas sin negociación. Consideran la ejemplaridad personal y colectiva como la auténtica identidad: eres lo que haces, no lo que dices. De vuelta a Aristóteles.

Anuncios

Breve historia del peronismo – Manuel Mora y Araujo

21/02/2014

Manifestación_oficialista_durante_el_primer_gobierno_de_Perón

 

Después de mucho tiempo de no compartir información acá les dejo un interesante artículo del sociólogo Manuel Mora y Araujo que nos permite tener un elemento más para comprender la realidad electoral de la Argentina. Para destacar del escrito,  el último párrafo donde destaca la “ventaja competitiva” del peronismo con respecto a la territorialidad, condición necesaria (pero no suficiente) para ganar elecciones.

Autor: Manuel Mora y Araujo

Fuente: Perfil.com

Originalmente el peronismo consistió en una coalición electoral que incluyó a obreros urbanos y a votantes de las clases bajas y medias de las provincias. A ellos se sumó el componente de los “pobres urbanos” —que entonces eran mucho menos numerosos que hoy—. Para captar el voto obrero Perón fundó el partido Laborista y expandió enormemente el número y la fuerza de los sindicatos. Para los electorados provinciales recurrió a dirigentes conservadores. A los pobres urbanos los cultivó Evita.

El componente conservador en la tradición peronista fue siempre importante. No es una curiosidad menor que en la primera elección nacional en la que el peronismo no fue proscripto, en 1973, Perón designó la fórmula Cámpora-Solano Lima. No eligió ni a dirigentes laboristas ni a dirigentes de la tradición de la izquierda peronista (demás está decir que unos y otros le estaban causando muchos dolores de cabeza).

Suele considerarse a menudo que ha sido esencial en la naturaleza del peronismo una inclinación ‘autoritaria’ en el gobierno de la sociedad. Sin desconocer ese aspecto, es preciso advertir que el autoritarismo ha sido un rasgo de la cultura política argentina en todos los tiempos.

Si el peronismo se mantuvo hasta hoy como una fuerza política a la que es difícil derrotar, ha sido sobre todo por su flexibilidad ideológica y por sus “ventajas competitivas” en el manejo de estructuras política territoriales —las cuales, en mayor o menor medida, existen en todas partes pero son excluyentemente las estructuras desde donde se hace política en los ambientes de la pobreza—. Allí entran en juego los dirigentes locales —punteros, caudillos, estudiados por sociólogos, historiadores y gente de acción— que eran ya relevantes en los tiempos de los conservadores.

El peronismo siguió sosteniéndose siempre en esas tres bases electorales, si bien el número de los obreros fue declinando con los años por efecto del progreso técnico y el número de los pobres urbanos es cada vez más numeroso. La heterogeneidad de esa coalición le otorga fuerza al conjunto, y a la vez es fuente de tensiones continuas. El peronismo fue, y sigue siendo, políticamente contestatario en las grandes ciudades y es parte del establishment en muchas provincias.

La estructura fue adquiriendo una impronta confederal y muy descentralizada. La mantiene unida el propósito compartido de ser una “sociedad política” mucho más que la consistencia de un conjunto de ideas. Lo característico de esa sociedad confederal es que cada dirigente local es dueño de un pequeño capital político y secundariamente es accionista de la sociedad general; cada uno controla los votos en una reducida porción de territorio. Esos dirigentes locales preservan, ante todo, su capital, guiados por una fría lógica política. Pero raramente abandonan la sociedad que le da sentido a su identidad.

En la formación del peronismo fueron decisivos los cambios demográficos de la época —migraciones internas, crecimiento de la clase obrera—. Después, en los años ’60 se produjo otro impacto por la movilidad social propia de la Argentina de aquellos años y por el aumento del número de jóvenes con educación alta y media que se incorporaban a la vida activa; muchos de ellos se hicieron peronistas, y muchos “revolucionarios”. Ahora, en los primeros años del siglo XXI, emerge en las clases bajas una juventud en busca de movilidad social; todavía no sabemos cuál será su impacto político. Diez años de crecimiento económico han generado alguna movilidad en la Argentina de los bajos ingresos; eso no se debe a las políticas sociales, que apuntan a mitigar los efectos de la pobreza antes que a erradicarla, sino a las altas tasas de crecimiento de la economía a partir de 2002. Estas crean oportunidades laborales para jóvenes que terminan la educación secundaria, un proceso dinámico que puede abrir camino a fenómenos nuevos, como sucedió en Perú o en Brasil.

Una de las fortalezas del peronismo radica en la flexibilidad que le permite disponer siempre de ofertas políticas alternativas cuando la que está en vigencia se muestra agotada, como es el caso ahora. Por eso hemos asistido, durante décadas, al fenómeno de la capacidad del peronismo de superar los ciclos de desgaste de sus gobiernos —mientras los radicales, por caso, absorben sus propios desgastes en bloque—.

La sustentabilidad del peronismo proviene de sus ventajas competitivas en el mercado político mucho más que de los resultados de sus gestiones de gobierno. Su versatilidad, su sentido “confederal”, su organización apropiada para la comunicación política territorial, son atributos difíciles de superar por fuerzas políticas que carecen de ellos. Las ventajas de unos suelen ser las desventajas de otros; no es culpa del peronismo si otras fuerzas políticas —con escasas excepciones distritales— no han sabido ser igualmente competitivas en esos territorios.


Tras Operación CFK mejora sensiblemente su Imagen

21/10/2013

Cristina Fernandez

Les dejo un artículo sobre la actual imagen de la Presidenta y algunos números de intención de voto a días de las elecciones 2013 , elecciones que a juzgar por los pronósticos marcarán una situación de coyuntura en la política Argentina que obligará a los diferentes actores político rediscutir los rumbos y espacios de cara a las presidenciales 2015.

“La imagen de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, mejoró  sensiblemente tras ser operada el 8 de octubre de un hematoma en la  cabeza y también creció la intención de voto de su principal candidato  para las legislativas del 27 de octubre, según un sondeo difundido este  viernes.”

BUENOS AIRES.- Un 43.9 por ciento de los argentinos tiene imagen positiva de la mandataria, de 60 años, y la negativa reúne 30.2%, con un diferencial favorable de 13.7%, mientras la anterior encuesta (4 de octubre) indicaba una diferencia negativa de 7.8%, señaló una encuesta de la consultora privada Managment & Fit.

Del mismo modo, ha aumentado el nivel de aprobación de la gestión de la presidenta que ahora es de 44.4%, el valor más alto desde mayo de 2012, contra 34% que tenía a principios de octubre, según la consulta, que se hizo a 800 personas entre el 11 y el 17 de octubre pasados.

La presidenta, que fue intervenida por un hematoma por un golpe en la cabeza que sufrió el 12 de agosto, tiene indicado reposo absoluto y no participa de la campaña electoral hacia las legislativas, que se celebrarán a mitad de su segundo mandato que concluye en 2015.

El estudio sostiene que cuatro de cada 10 argentinos considera que la intervención de la mandataria puede influir en el resultado electoral del 27 de octubre, cuando su gobierno arriesga la mayoría en el Congreso.

“El problema de salud de la presidenta generó empatía y solidaridad en la oponión pública, como era esperable, y eso se ve reflejado en una mejor ponderación de su gestión y una suba en los valores de su imagen”, señaló Mariel Fornoni, directora de Opinión Pública de F&T.

En tanto, el principal candidato de Kirchner hacia las legislativas, Martín Insaurralde, achicó a siete puntos la distancia con el peronista disidente Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires, un distrito clave que concentra casi el 40% del padrón de 30 millones de electores, según el sondeo.

Massa, de 41 años, Intendente de la turística localidad de Tigre (30 km al norte de Buenos Aires), sigue adelante con una intención de voto de 40.5% (hace dos semanas 43.2%), mientras que Insaurralde (43), jefe comunal de Lomas de Zamora (periferia sur) reúne ahora 33.3% (antes 31.5%), detalló el trabajo.

Ambos son los principales candidatos a diputado en la estratégica provincia de Buenos Aires, un distrito electoral decisivo.

Massa, líder del opositor Frente Renovador, obtuvo 35.05% frente al 29.65% de la lista de diputados de Fernández liderada por Insaurralde en ese distrito en las primarias de agosto que consagró a los candidatos para las parlamentarias del 27 de octubre.

Los sondeos vaticinan una derrota del gobierno en los grandes distritos, aunque el oficialismo mantendría su mayoría en el Congreso dado que renueva las bancas de las parlamentarias de 2009, cuando sufrió una severa derrota.

El gobierno recuperó el control del Parlamento en las presidenciales de 2011 en las que Fernández obtuvo el 54% de los votos, muy por delante del resto.


Pedro Picapiedra No gana elecciones – Por Daniel Eskibel –

03/09/2013

   imagesCA3AJX1E

   En este nuevo post, despúes de tanto tiempo sin hacerlo, les acerco una maravillosa metáfora escrita por Daniel Eskibel sobre el peligro o la no conveniencia de realizar campañas políticas tradicionales en estos nuevos escenarios que demandan alto grado de profesionalización para que la comunicación sea efectiva. Despues estará en cada uno identificar si tal o cuál candidato es “Pedro Picapiedra”, lo importante es reflexionar sobre como han cambiado las formas de hacer política en la era de la sociedad de la información.

   Pedro Picapiedra se desnuda y pierde las elecciones –  Por Daniel Eskibel

   Pedro Picapiedra, ya sabes, es el protagonista de una de las series animadas más exitosas de la historia de la televisión.

   Es un hombre alegre, emprendedor, entusiasta, impulsivo, bien inspirado, confiado en que todo lo puede. Es también simpático, tiene carisma y hasta una capacidad de comunicación capaz de convencer a su entorno (Vilma, Betty y Pablo) de las más audaces ideas.

    ¿Qué pasaría si decidiera ser candidato a Alcalde de su ciudad, Piedradura?

   Pues depende.

   ¿De qué depende?

   Pues de la época.

    Si Pedro Picapiedra fuera candidato a Alcalde en la mítica edad de piedra de la serie de televisión, pues muy posiblemente le iría muy bien en las elecciones. Y tal vez hasta sería el nuevo Alcalde (de existir el cargo…).

   Es muy probable que sus condiciones personales, sus cualidades, su historia, su entorno, bastaran para darle el triunfo.

    Pero si fuera candidato hoy, en este mundo del siglo 21, lo más probable es que pierda.

   ¿Por qué?

   Porque las campañas electorales se han profesionalizado mucho y ya no son lo que eran. No hago un juicio de valor al respecto, solo digo que es así, que el fenómeno existe.

   Y es un fenómeno que le permite a algunos partidos y candidatos contar con ventajas extra que algunos otros ni se sueñan.

   Mientras el ingenuo Pedro Picapiedra sigue pataleando en su troncomóvil con todas sus buenas intenciones y su energía…otros se preparan mejor y ganan.

   Mientras el ingenuo Pedro Picapiedra grita ‘Yabba Dabba Doo!!!!’ frente a micrófonos y cámaras…otros aprenden y ganan.

   Mientras el ingenuo Pedro Picapiedra confunde a Vilma, Pablo y Betty con toda la población de Piedradura…otros estudian para hacer las cosas de otro modo y ganan.

    Abre el diario. Mira la televisión. Navega internet. Vas a ver que Pedro Picapiedra (disfrazado) está por todas partes. No importa si es candidato a Presidente, a Alcalde, a Gobernador o a Legislador. No importa si es de izquierda o de derecha. No importa si su campaña tiene mucho o poco dinero. Pero allí está él.

   Confiado en su olfato. Impulsivo. Carismático para un sector de la sociedad. Entusiasta. Decidido a hacer cosas buenas. Creyendo que las campañas electorales siguen siendo como siempre.

   Parece vestido. Pero está desnudo.

   Desnudo porque ni él ni su equipo creen en los instrumentos científicos que hoy día existen al servicio de la comunicación política.

   Desnudo por no creer ni en asesores ni en encuestas ni en cursos ni en libros.

   Desnudo por desconocer cómo funcionan hoy los medios de comunicación.

   Desnudo por desconocer cómo trabajan hoy los mecanismos mentales del voto ciudadano.

   Desnudo por negarse a aprender y creer que sus adversarios no lo están haciendo a sus espaldas.

   Desnudo por carecer de una estrategia de marketing político.

   Pedro Picapiedra desnudo. En pleno siglo 21.

   Míralo. Escúchalo. Allí está.

   Ingenuo.

   Derecho a la derrota.


3° Jornadas Nacionales de Comunicación y Marketing 2.0

23/05/2013

titulo_mktycom_grande-21

 

Se realizarán en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires las

3° Jornadas Nacionales de Comunicación y Marketing 2.0

 

Organizadas por Robin Laight -Jornadas y Eventos- se llevarán a cabo los días 6 y 7 de junio en el Centro Cultural Borges.

Buenos Aires, abril de 2013.- Bajo el lema “Redes Sociales-Social Media-Entorno Digital”, el jueves 6 (de 9 a 17:30 horas) y viernes 7 de junio (de 9 a 17:.30 horas) de 2013, tendrán lugar las 3º Jornadas Nacionales de Comunicación y Marketing 2.0, en el Centro Cultural Borges, Galerías Pacífico, Sala Astor Piazzolla, Viamonte 525, 2º piso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

Están dirigidas a profesionales y todas aquellas personas vinculadas al marketing, comunicación, relaciones públicas, publicidad, redes sociales; del sector privado, público y sin fines de lucro; instituciones académicas, empresas, organismos gubernamentales y políticos, consultores, profesionales independientes, emprendedores, fundaciones, asociaciones, cámaras y federaciones. Tienen como objetivo capacitarse y perfeccionarse en el uso de las nuevas técnicas y herramientas de la Comunicación y el Marketing 2.0 e intercambiar experiencias con profesionales del sector.

Temario de las Jornadas

Durante las jornadas se abordarán las siguientes temáticas: Pasos para desarrollar un Plan de Marketing en Redes Sociales; Cómo generar contenidos de valor para las Redes Sociales; Reputación Online y Redes Sociales. Cómo controlar los mensajes negativos; Social Selling. Las Redes Sociales como herramientas de venta; Marketing Online: Google Adwords y Analytics; Cómo responder mejor los e-mails de potenciales y actuales clientes; Manejo de crisis en Redes Sociales y Medios Digitales; Marketing y Publicidad en Facebook; Cómo aprovechar Twitter al máximo; Inbound Marketing o Marketing de Atracción; Performance Marketing: el arte de mejorar los procesos de conversión; Responsabilidad Social Empresaria 2.0: un desafío, una oportunidad y un valor agregado; Community Management. Administradores de los Medios Sociales; y Análisis y Monitoreo de las Redes Sociales.

Valor de la inscripción $1200.

Valor por inscripción temprana individual $1000 (hasta el 30/05/2013).

Valor por inscripción temprana por grupo $900 (Mínimo 3 inscriptos. Válido hasta el 30/05/2013). Valor para asistentes del exterior US$200.

Valor para Estudiantes $500.

Se otorgan certificados de asistencia.

Para mayor información ingresar en www.robinlaight.com.ar/jornadas

Informes e inscripciones (54-11) 4953-8717 jornadas@robinlaight.com.ar

CONTACTO DE PRENSA

Ignacio Medina: (011) 15-3156-0668

comunicandoprensa@gmail.com


9 tendencias de comunicación política online

21/03/2013

o-que-e-a-web-20

 

Por Xavier Peytibi

vía Instituto de Comunicación Política

En una charla que sostuvo el consultor Xavier Peytibi con activistas online de Esquerra Republicana, habló sobre nuevas tendencias en comunicación política online, junto a Pau Canaleta, Albert Medrán y Saül Gordillo. Antes, habían hablado Ernest Benach y Genís Roca.

Realizó un resumen donde intentó aportar las que en su opinión son las tendencias en la comunicación política online en la actualidad:
1. Engagement. No importa tanto el número de seguidores (que también), como el número de los seguidores que difunden los contenidos del partido o del candidato. Ese engagement o compromiso se consigue creando un clima de confianza, a través del diálogo; pero sobre todo a través de los buenos contenidos: innovadores, divertidos, creativos y originales.

2. Contenidos. Importancia de la imagen para ser compartida, mejor que una frase en redes sociales. También del vídeo (emocional, con relato, creativo…) y de las infografías, que muestran rápidamente un mensaje.

3. Crowdsourcing. Estar atento a las ideas y a la creatividad de los activistas, para ser usados por el propio partido. Los activistas no deben de ser solo un ejército de retuitadores (aunque sea necesario también), hay que tenerlos en cuenta y aprovechar su talento y creatividad.

4. Campaña permanente. A menudo, cuando se termina una campaña los partidos se olvidan de los activistas. No hay que hacerlo, hay que seguir hablando con ellos, pidiéndoles acciones, mantenerlos unidos y en una comunidad afín. Algunos ejemplos.

5. Actividades. Cualquier simpatizante de un partido debe poder saber rápidamente qué está haciendo el partido en el territorio, y que puede hacer para ayudar. Es una forma rápida de conseguir aglutinar a los activistas actuales y de lograr nuevos voluntarios. En mi exposición hablé de la campaña a las primarias de la alcaldía de Los Ángeles de Eric Garcetti.

6. Implicación. Los activistas deben sentirse escuchados y ser importantes en cualquier campaña, y hay buenos ejemplos de qué pueden hacer por el partido.

7. Visibilidad en la calle. Se pueden organizar online, pero la visibilidad debe ser también en la calle. Cara a cara con los ciudadanos y cara a cara entre los propios activistas, para que refuercen su sentimiento de comunidad. Mostrar itinerarios de campaña o acciones específicas es una buena opción.

8. Gamificación. A través de hacer cosas divertidas, interesantes y/o competitivas se obtiene más participación, y se da a conocer mejor el mensaje del partido. Un buen ejemplo es el de la campaña del Green Party de Nueva Zelanda, con una web para que cualquiera pudiera subir una foto de su lugar favorito del país (recordando la idea del partido de luchar a favor del patrimonio. Otro ejemplo es puntuar a los activistas y mostrarlos en un ranking, con premios para los que más participen o difundan los contenidos del partido.

9. Segmentación. La búsqueda de datos para segmentar mejor es una constante en la actualidad, y debe ser uno de los objetivos del partido. Además, el activismo tiende a ser lo más local posible, con vecinos intentando convencer a otros vecinos, con la capacidad de entender sus problemas.
En resumen, no se trata de conseguir un gran ejército de activistas que actúen al unísono replicando en sus redes contenidos o argumentario del partido (o al menos, no siempre). Se trata de dotarles de armas para que actúen también por su cuenta, que consigan mejorar las realciones y las alianzas, creando un boca-oreja sobre sus propuestas, que sean creativos y se sientan escuchados y útiles para el partido.

Líder se busca para conquistar votos sin dueño

27/12/2012

axReQJS3uKfr_2tnYei3kzl72eJkfbmt4t8yenImKBXEejxNn4ZJNZ2ss5Ku7Cxt

 

Cuando leí este artículo de el Diario LA NACION publicado el 18/11/2012, estaba convencido que debía dejar pasar un poco el tiempo para que pueda apreciarse los conceptos y la rica información que posee.

Es por ello que recién posteo este artículo “viejo” pero que el realidad son las inquietudes actuales y que quién sepa resolverlas, serán claves para los comicios del 2013.

Fuente: LA NACION por Raquel San Martin

Cristina no. ¿Me decís quién?” Escrita en hoja oficio, impresa en la computadora hogareña, captada por una foto de la multitud que avanzaba por Diagonal Norte el 8-N, la pregunta, entre la provocación y el desamparo, está hecha para señalar un vacío. O, peor aún, un conjunto de opciones que no convencen ni inspiran confianza, que ya desilusionaron, que no invitan a acompañar hacia ninguna utopía, que entusiasman por un ratito o que no resisten el archivo de la memoria corta.

Para la oposición -sospechada de no representarse más que a sí misma, de dejar terreno vacante y de ceder la iniciativa política al Gobierno-, las campanas de los dos cacerolazos recientes no sólo doblaron para señalarle el descontento de la gente. También fueron señal de una  oportunidad: finalmente, quienes salieron a mostrar su rechazo al Gobierno y a la política, aun descreídos, son también votos sin dueño, voluntades huérfanas de líderes.

La misión, si la oposición decide aceptarla, implicará remontar un malestar ciudadano de proporciones históricas. El 70,4% de los argentinos desaprueba la labor de los opositores, los hayan votado o no, y, cuando se les pregunta quién es el principal contendiente para la presidenta Cristina Kirchner, casi siete de cada diez no pueden dar un nombre: el 33,2% dice que no hay ninguno y el 32,7% que no sabe, todo esto según un monitoreo de 2100 casos en todo el país realizado a fines de octubre por la consultora Management & Fit.

En otro sondeo de la misma firma, en los días siguientes al 8-N entre 1000 personas, caceroleros y no, el 21,3% dijo que la oposición debería escuchar los reclamos del cacerolazo, y el 23,2% piensa que ambos, oficialismo y bando contrario, deberían hacerlo. ¿Qué tendría que hacer la oposición para transformar ese escepticismo en votos en las urnas de 2013 y 2015?

Varios reconocidos consultores y analistas políticos construyeron para La Nacion el retrato de una oposición con posibilidades de sumar adhesiones: líderes que sometan sus aspiraciones personales a alianzas programáticas; con fortaleza, decisión y mirada positiva hacia el futuro, pero no agresivos ni descalificadores; realistas para hacer promesas; que prioricen la solución concreta de problemas a la ideología, y que, además, estén dispuestos a dar pelea contra un oficialismo que monopoliza recursos e iniciativa política, figuras de recambio y lazos en el interior del país. Este retrato se puede resumir en diez desafíos que son, a la vez, una radiografía de muchas de las carencias del campo opositor.

Construir un “contrarrelato”

Al relato del Gobierno sólo se le puede imponer otro que, además, debería ser exactamente su revés, en contenidos y en estilo. “Un líder opositor tiene que poner en evidencia todas las contradicciones del relato kirchnerista, como el enriquecimiento de los funcionarios, los índices reales de pobreza, el capitalismo de amigos, la gestión del transporte público o las corrupciones varias, y explicar por qué se opone a cada cosa”, apunta Orlando D’Adamo, profesor de psicología política en la Universidad de Belgrano y la UBA. “El nuevo relato tiene que pasar por mostrar que hay otra forma de comunicar, que es uno de los reclamos centrales de la gente”.

“No debe tener un discurso soberbio, tiene que hablar sin gritar, sin llorar, sin evocar próceres. No dar lecciones de nada, sino explicar cómo va a solucionar los problemas”, coincide y ejemplifica Sergio Berensztein, director de Poliarquía.

Desarrollar un estilo de liderazgo firme, pero moderado

De la mano de ese relato alternativo que la sociedad parece demandar, el modo de hablar y conducirse también debería ser “el contrapunto exacto del estilo presidencial”, como apunta D’Adamo. Y describe: “Debería encarnar la antítesis de los modos prepotentes, soberbios y arrogantes. Tener ironía y también humor. Sin agresividad, pero con fortaleza; ser capaz de enojarse pero no de descalificar. Determinado y conciliador, pero no débil, que transmita decisión y voluntad, pero no rigidez. Que responda a todo, pero nunca desde la violencia, sí desde la sensatez”. Un equilibrio complicado: “Tiene que ser visto como un encarnizado opositor, pero como un futuro gobernante tolerante”, sugiere.

Berensztein agrega otros condimentos en esa línea: “Está claro que la gente demanda un estilo de liderazgo distinto, que se haga cargo de los problemas, que muestre cómo resolver cuestiones con las restricciones que existen, y que no eche culpas”. Hacerse cargo del subterráneo en la ciudad, como acaba de anunciar Mauricio Macri, o mostrarse perpetuamente moderado, como Hermes Binner, va en esa línea, aunque las vacilaciones no ayudan y la tolerancia puede confundirse con tibieza, dicen los analistas.

Pocas consignas

Los eslóganes globales y poco controvertidos son los mejores para generar adhesión. Los propios caceroleros, en una iniciativa espontánea que el marketing político profesional recomienda, lo demostraron: “No a la re-reelección”, “Contra la inseguridad”, “Basta de megacorrupción”. La firma conjunta de legisladores opositores para garantizar el rechazo a una reforma constitucional, o el índice de inflación que mensualmente se presenta desde el Congreso parecen iniciativas acertadas. Que sean suficientes es otra cuestión.

“La oposición debería salir del encierro de los grupos políticos y abrirse más a la ciudadanía. Elegir unos pocos temas, de alto impacto según las demandas sociales y, sobre todo, que demuestren que existen opciones políticas con visión del país”, afirma el sociólogo y analista político Manuel Mora y Araujo.

Algunos lo reducen todavía más: “La oposición tiene como tarea buscar una valencia, un caballito de batalla electoral que la distinga del oficialismo, con un alto nivel de aceptación social y que sintetice un esquema de propuestas sin explicitarlas”, sugiere Mario Riorda, consultor en temas de estrategia y comunicación política.

Menos ideología, más pragmatismo

Tras casi una década de épica presidencial, el discurso opositor debería ser principalmente pragmático: hablar de solucionar problemas concretos más que de ideologías. “Lo ideológico debería tener el mínimo lugar posible en el discurso opositor. La gente no está atada a ideologías y no cree en ellas. Un ciudadano puede decir, si le preguntan: ?soy esto, soy aquello’ y después votar por un candidato que es lo opuesto”, señala Mora y Araujo.

¿No se necesita, de todos modos, alguna idea de destino colectivo? ¿Puede el Metrobús, las bolsas reciclables, las bicisendas y los recitales al aire libre, todas iniciativas de Pro en la ciudad, dibujar una utopía hacia la cual marchar juntos? “La ideología es un factor inherente a la discursividad política. En la medida en que el debate público ideologizado sea percibido como necesario para obtener soluciones deseadas, la ideología será un buen predictor electoral”, dice Riorda. “Aunque cuando un tema afecta severamente a un grupo y la ideología no lo resuelve, ese tema puede ponerse por encima de ella, tanto como si la ideología discute exageradamente sobre temas que no son de interés general”, matiza.

Ser realista

O, en otras palabras, no prometer lo irrealizable. Sobre todo porque los ciudadanos argentinos tienen experiencia en ser desilusionados por dirigentes que olvidan lo que dijeron en las campañas. “En las elecciones legislativas de 2013 corremos el riesgo de que suceda lo mismo que en 2009, cuando la gente votó como si fueran elecciones presidenciales y se decepcionó después, porque los legisladores elegidos no podían hacer nada. No hay que crear demasiadas expectativas, porque la oposición no tiene opción de solucionar los reclamos en el corto plazo”, advierte la titular de la consulta Management & Fit, Mariel Fornoni. “En relación con las demandas puntuales del 8-N, sólo pueden comprometerse a no apoyar la reforma de la Constitución, porque decir otra cosa sólo generará insatisfacción”.

Pensar con cuidado una estrategia de alianzas

En el escenario político actual, ningún opositor puede aspirar a ser, él solo, un aglutinante de voluntades. Habrá, entonces, que hacer alianzas, pero con los cuidados del caso: los argentinos también saben de coaliciones fallidas en cuanto deben pasar la prueba de la gestión de gobierno o la actuación legislativa. “Lo más importante hoy es abandonar los vedettismos y las individualidades y construir alianzas creíbles y que puedan ser percibidas como sustentables en el tiempo”, dice Fornoni. “En las elecciones legislativas, estas alianzas deberían darse territorialmente, provincia por provincia, y mostrar vocación de construir.”

Para Riorda, en tanto, “los actores de la oposición deben ser lo suficientemente egoístas para entender que sus chances decrecen si sólo son un referente más de un colectivo abstracto llamado ?oposición’, pero también lo suficientemente tácticos para reconocer que, si no es en alianza con alguien, sus opciones de triunfo serán escasas”, apunta. “Las alianzas pueden ser de líderes y no de partidos. Eso sí: no hay espacio para grandes alianzas incoherentes de líderes incoherentes”.

“Hay que pensar en distintas alianzas de partidos. La oposición puede ganar si aprende de la fragilidad de los acuerdos personales”, dice el sociólogo e historiador Marcos Novaro.

Menos tragedia, más futuro

Señalar sólo el Apocalipsis no despierta adhesiones ni entusiasmos en las urnas, como tantas veces comprobó Elisa Carrió. “La oposición tiene que abandonar sus tesis más catastrofistas, ver las oportunidades que se abren para el país y cómo aprovecharlas. El kirchnerismo supo hacerlo después de 2009, cuando pudo representar el optimismo social. La oposición tiene que salir del enfoque centrado en la confrontación política para pasar a discutir políticas públicas”, sugiere Novaro.

En ese sentido, un líder opositor debería poder rescatar los aspectos positivos de la década kirchnerista y hacer hincapié en aquellas políticas en las que no se dará marcha atrás -ciertos subsidios, las políticas de Derechos Humanos, de investigación científica, de inclusión real-. “Hay que pensar una visión estratégica de largo plazo y comunicarla en forma entendible. Hay que presentar una agenda compleja, decir que vamos a converger con los países que lo hicieron, y que hay problemas pero también soluciones”, dice Berensztein.

Usar las redes sociales

En las convocatorias del 13-S y del 8-N emergió una nueva herramienta política en el escenario: las redes sociales como canal de movilización poderoso aunque atado al acceso y uso que hay en los grandes centros urbanos. Aún así, “no hay que perder ese puente que ya está tendido y hacer una campaña fuerte ahí, sobre todo dirigida al votante joven. Estará circunscripta a las ciudades, pero al menos garantiza la llegada en ellos”, apunta D’Adamo.

Aprender de los errores

Humildad y autocrítica parecen ser las virtudes de la hora para los líderes opositores. “Hay que aprender de los errores de 2009, cuando la oposición sobreestimó sus recursos, creyó que porque la sociedad los había elegido los iba a seguir eligiendo, y que el kirchnerismo estaba agotado. La sociedad es muy móvil y acompaña a los que ofrecen soluciones a sus problemas”, dice Novaro.

Advertir el cambiode época

Antes del marketing político o la construcción de un discurso, la oposición tendría que advertir, más allá de las palabras, que existe una profunda crisis de representación, tal como quedó escenificado de manera contundente en los cacerolazos de este año. “El 8-N perdió el Gobierno y la oposición también. Frente a la ruptura del pacto entre representantes y representados, la sociedad salió a representarse a sí misma -apunta la analista en opinión pública Graciela Römer-. Los políticos tienen que hacer muchas cosas antes de que la sociedad empiece a mirarlos. Hace un tiempo que la sociedad va por delante de los políticos y ellos creen que adelantan consultando encuestas. Así pierden la capacidad de liderar. Un líder es quien encarna el espíritu de la época y marca rumbos, no el que mira encuestas, como hace el 90% de los políticos argentinos.”.